El presidente de YPF, Horacio Marín, señaló que el crudo internacional se ubica actualmente en torno a los US$105 por barril, mientras que el valor de referencia considerado en el mercado argentino se encuentra entre US$80 y US$85.
En este contexto, las empresas del sector mantienen un esquema de amortiguación de precios para evitar que las variaciones internacionales se trasladen de manera inmediata a las estaciones de servicio. Marín explicó que este mecanismo permite compensar los movimientos del mercado y evitar aumentos y bajas sucesivas ante cambios bruscos en la cotización internacional.
El titular de YPF reconoció que algunas compañías ya aplicaron incrementos y sostuvo que esas modificaciones forman parte del mismo esquema de amortiguación. La diferencia entre el precio internacional y el valor local de referencia se mantiene como un factor de presión sobre los combustibles.
Marín también se refirió a la evolución del petróleo y señaló que los bajos niveles de inventarios internacionales y las tensiones geopolíticas generan fuertes movimientos en las cotizaciones. Si el barril permaneciera durante un período prolongado alrededor de los US$100, consideró que el precio interno debería reflejar esa situación, aunque aclaró que no espera necesariamente que ese escenario se mantenga.
En paralelo, Argentina LNG avanzó en uno de los principales pasos para completar su estructura financiera. YPF, Eni y ADNOC firmaron una carta de intención con el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos por hasta US$6.000 millones.
El financiamiento total previsto para el proyecto supera los US$51.000 millones. La primera etapa demandaría entre US$29.000 millones y US$32.000 millones, de los cuales unos US$9.000 millones corresponderían a aportes de los socios y aproximadamente US$21.000 millones deberían obtenerse en los mercados internacionales.
Para acceder a créditos de largo plazo y con tasas acordes con las características del proyecto, se requiere la participación de agencias de crédito a la exportación. Además del financiamiento estadounidense, se trabaja en acuerdos con organismos de otros países vinculados con los socios del proyecto.
Una de las condiciones para avanzar en ese proceso es contar con las empresas contratistas definidas, debido a que las entidades financieras necesitan conocer quiénes estarán a cargo de las distintas obras antes de comprometer los fondos.
La planta de licuefacción estará a cargo de Eni, mientras que YPF tendrá bajo su responsabilidad la construcción de los gasoductos. Ya fueron adjudicados distintos trabajos vinculados con esas obras y permanece pendiente la licitación correspondiente a los caños, prevista para el 20 de octubre.
La planta que se construirá en Neuquén representa una de las obras centrales del proyecto y tendría un costo cercano a los US$4.000 millones. La iniciativa también contempla la infraestructura necesaria para transportar el gas hasta las instalaciones destinadas a su procesamiento y posterior exportación.
El cronograma que maneja YPF apunta a completar antes de fines de noviembre los compromisos con las agencias de crédito a la exportación y avanzar con la decisión final de inversión. Si se cumplen esos plazos, el inicio de las obras está previsto para febrero.
La estrategia financiera fue distribuida entre los tres socios. YPF lleva adelante las gestiones con organismos de Estados Unidos, mientras que Eni trabaja con las agencias italianas y ADNOC con las instituciones correspondientes a Asia.
El objetivo es completar el esquema de financiamiento y obtener la decisión final de inversión para avanzar con la primera etapa de un proyecto que busca ampliar la capacidad argentina de producción y exportación de gas natural licuado.









