Hasta ahora, la menor variación mensual del año se registró en junio, cuando el IPC avanzó 1,9%. Para encontrar registros inferiores es necesario retroceder a junio de 2025, con 1,6%, o mayo de ese año, cuando el incremento había sido de 1,5%.
La estimación más baja corresponde a una de las consultoras privadas relevadas, que calculó un aumento del 1,4% para agosto, 0,7 puntos porcentuales por debajo de su medición de julio. Con ese resultado, la inflación acumulada durante 2026 llegaría al 21%, mientras que la variación interanual se ubicaría en 33,2%.
Uno de los principales factores detrás de la desaceleración habría sido el menor incremento de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas. Después de una suba del 2,9% en julio, el rubro habría registrado un aumento del 1,4% en agosto. La evolución, sin embargo, no fue uniforme durante todo el mes: luego de un período de relativa estabilidad, hacia los últimos días se aceleraron los precios de carnes y derivados, frutas y pescados, con incrementos de 3,7%, 2,9% y 2,4%, respectivamente.
También habría contribuido una menor incidencia del rubro Vivienda. Si bien las tarifas de electricidad, gas y agua continuaron aumentando, la baja en los alquileres habría compensado parte de ese efecto en comparación con julio.
Otro elemento fue la finalización del período de vacaciones de invierno, que habría moderado los aumentos en actividades vinculadas con recreación y turismo.
De acuerdo con las estimaciones privadas, esta combinación de factores permitió que la inflación retomara un ritmo más moderado. Sin embargo, también se planteó como un elemento de cautela la evolución reciente del tipo de cambio y su posible traslado a los precios de productos con mayor componente transable, especialmente alimentos y bebidas.
Otra consultora ubicó la inflación general de agosto en 1,5%. En este caso, la principal explicación también estuvo vinculada con la caída de los precios asociados al turismo y el esparcimiento una vez terminado el receso invernal. Durante julio habían aumentado los valores de pasajes de avión, tren y colectivo, además de hospedajes y entradas a parques.
En alimentos también se observó una desaceleración. El ritmo de aumentos semanales pasó de niveles cercanos al 0,5% a alrededor del 0,3%, aunque durante la última semana volvió a ubicarse en torno al 0,5%. De esta manera, el rubro habría cerrado agosto con una suba del 1,1%.
Otra estimación ubicó el incremento mensual en 1,6%, por debajo de las variaciones de 2,1% y 1,9% registradas en julio y junio, respectivamente. Entre los factores que habrían explicado la desaceleración aparecen nuevamente los componentes estacionales relacionados con el turismo y el fin de las vacaciones de invierno. La indumentaria habría mostrado un comportamiento similar, mientras que frutas y verduras registraron aumentos importantes.
Las restantes proyecciones se ubicaron algo por encima. Una consultora estimó una inflación general del 1,7%, con una variación similar para Alimentos y Bebidas. Otra calculó un rango de entre 1,7% y 1,8%, mientras que una tercera proyectó una suba del 1,8%.
También hubo ajustes en las previsiones que inicialmente eran más elevadas. Dos consultoras redujeron sus estimaciones desde 1,9% a 1,8% y desde 2% a 1,8%, respectivamente.
En paralelo, una de las mediciones privadas mostró una mejora en la inflación subyacente, que habría descendido del 2,3% de julio al 2,1% en agosto. Este indicador excluye los precios considerados más volátiles.
Los precios estacionales, que habían aumentado 4,5% en julio, habrían registrado una suba inferior al 1% en agosto, principalmente por la moderación de los valores vinculados con turismo e indumentaria. En tanto, los precios regulados habrían avanzado alrededor del 2,2%.
Si las estimaciones se confirman, agosto podría convertirse en el mes con menor inflación de 2026.









