Los 240 kilómetros que recorren parte de Córdoba hasta Traslasierra, por donde transitaron durante años José Gabriel Brochero, el conocido cura gaucho santificado hace diez años, forman ahora parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la República Argentina. La reciente ley sancionada por el Congreso de la Nación reconoce una de las manifestaciones de fe, identidad y tradición más destacadas del país. Para entender el significado del Camino de Brochero, es fundamental situarse en una Córdoba de épocas pasadas. Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Carreta Quemada, próximo a Villa Santa Rosa, el punto de partida del recorrido, ubicado a 90 kilómetros al noroeste de la capital provincial. Allí pasó su infancia y pubertad. La casa de su familia, reconocida como Monumento Histórico Nacional en 1976, forma parte del Camino, al igual que el Parque Temático Brochero Niño. En la cercana Capilla de Santa Rosa de Lima se conserva la pila en la que fue bautizado, considerada una reliquia de gran valor. Posteriormente, se trasladó a la ciudad de Córdoba, donde se educó, se formó como sacerdote y visitó algunos de los lugares que ahora son parte del circuito urbano del Camino, tales como la Manzana Jesuítica, la Iglesia de la Compañía de Jesús y la Catedral. Sin embargo, es en Traslasierra, en el oeste provincial, donde la figura de Brochero cobra especial relevancia. En 1869, fue designado vicario del Curato de San Alberto. Para acceder a los diferentes parajes de una región montañosa que carecía de rutas pavimentadas y de transporte, Brochero se desplazaba a caballo, en mula o a pie, visitando enfermos, celebrando misas, bautizando y organizando comunidades, recorriendo largas distancias. Su fama como “cura gaucho” se debe a esos viajes en compañía de su mula Malacara. Su labor no se limitó al ámbito religioso; también reivindicó ante las autoridades la mejora de caminos, el correo, bancos y otras obras de infraestructura en una zona que en aquel entonces estaba aislada del resto de la provincia. Entre sus iniciativas, impulsó un canal de riego para llevar agua desde Panaholma a Villa del Tránsito, localidad que posteriormente adoptaría su nombre, y en 1880 fundó el Colegio Tránsito de María. De este modo, el Camino de Brochero narra la historia de un sacerdote que no solo evangelizaba, sino que también comprendía las necesidades de transformación de una comunidad relegada. Entre el primer punto, Villa Santa Rosa, y el tercero, Villa Cura Brochero, se concentra gran parte de su obra pastoral y social. El recorrido incluye 240 kilómetros y 15 circuitos que pueden ser explorados a pie, a caballo, en bicicleta o automóvil. No está concebido de manera lineal; más bien, constituye un sistema de lugares ligados a diferentes etapas de la vida de Brochero. En Villa Cura Brochero se pueden visitar el Santuario, el Museo Brocheriano, la Casa Museo, el Parque Temático Brochero Santo y restos de obras de infraestructura que evidencian su interés en el desarrollo local, como los acueductos de Los Chiflones y Toma Vieja, con sus calicantos históricos. El entorno natural convierte el recorrido en un atractivo turístico, cruzando ríos, arroyos, quebradas y montañas. Desde las Altas Cumbres, se pueden avistar zonas que alcanzan los 2200 metros de altura, donde se aprecian la Pampa de Achala, el cerro Champaquí, la Reserva Hídrica Natural Pampa de Achala y el Parque Nacional Quebrada del Cóndor. Uno de los trayectos más atractivos abarca 28 kilómetros entre Giulio Cesare y Villa Cura Brochero, que requieren entre cinco y siete horas para ser completados, dependiendo del ritmo y las paradas. Este tramo incluye ocho estaciones dedicadas a la reflexión y la oración, separadas por aproximadamente 4.5 kilómetros. El reciente reconocimiento del Congreso no solo se refiere a los caminos y senderos constitutivos del itinerario, sino que también protege y valora el ritual, la celebración, la peregrinación y las manifestaciones comunitarias relacionadas con esta tradición. Desde 1997, por ejemplo, se lleva a cabo la Cabalgata Brocheriana para conmemorar el legado del cura gaucho, que reúne a cientos de jinetes y caminantes de todo el país. El 12 de septiembre se celebrará la decimotercera peregrinación, organizada por la Municipalidad de Villa Cura Brochero y el Santuario, en la que se espera la participación de miles de fieles, peregrinos y turistas. La intención de Córdoba es que esa peregrinación no finalice al llegar al santuario, sino que se transforme en una oportunidad para descubrir toda la región y fomentar el turismo. Hace más de tres años, el Camino de Brochero fue vinculado formalmente al Camino de Santiago de Compostela gracias a un convenio firmado entre el gobierno de Córdoba y autoridades de Galicia, España. En mayo del año pasado, ese vínculo se fortaleció con la bendición de un monolito del cura Brochero en el Monte do Gozo, buscando promover el turismo religioso, el intercambio cultural y la experiencia de peregrinación. Se ha implementado también un









