Por el momento, la Santa Sede no anunció modificaciones en el itinerario y el Gobierno mantiene la planificación original. Presidencia, Cancillería y Seguridad continúan coordinando la logística, los traslados y los operativos previstos para las actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján.
La posible llegada de León XIV tiene una relevancia política particular para la administración libertaria. La visita sería la primera de un Papa a la Argentina desde 1987, cuando Juan Pablo II estuvo en el país por segunda vez. Francisco, nacido en Buenos Aires y elegido Pontífice en 2013, murió en 2025 sin regresar a su tierra natal durante su papado.
Uno de los momentos centrales de la agenda sería la reunión entre León XIV y Milei en la Casa Rosada. El encuentro se produciría en un contexto de diferencias entre sectores de la Iglesia y el Gobierno en torno a cuestiones sociales y económicas. Por eso, además de su dimensión religiosa, el viaje genera expectativas sobre el vínculo institucional entre ambas partes.
La organización de la visita está a cargo de equipos del Gobierno nacional, representantes de la Iglesia y autoridades de las jurisdicciones involucradas. En septiembre, Karina Milei encabezó una reunión con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, integrantes de la Conferencia Episcopal y representantes de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias de Buenos Aires y Córdoba. En ese encuentro se analizaron aspectos logísticos y de seguridad, así como la posibilidad de establecer feriados para facilitar la participación en las actividades.
Otro punto de atención es la visita prevista al Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, partido bonaerense de Almirante Brown. La actividad busca destacar el trabajo de la institución con personas con discapacidad y podría convertirse en uno de los momentos más significativos de la agenda pastoral. Sin embargo, la participación de funcionarios y los detalles protocolares todavía requieren confirmación.
Dentro de la Iglesia también existen expectativas sobre los mensajes que el Papa podría pronunciar durante su estadía. Algunos sectores vinculados con el legado de Francisco consideran importante que la visita mantenga un enfoque centrado en la situación social y en la atención a las personas vulnerables. Por ahora, no hay definiciones oficiales sobre el contenido de los discursos ni sobre posibles referencias a las políticas del Gobierno.
La principal incógnita sigue siendo médica. León XIV fue operado el 13 de octubre en el hospital Gemelli de Roma, donde le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho tras detectar un adenocarcinoma pulmonar. Los primeros controles posteriores a la intervención mostraron una evolución favorable, pero todavía se esperan resultados que permitan determinar si necesitará tratamientos adicionales.
La decisión de mantener o modificar la gira dependerá de la recuperación respiratoria del Pontífice y de las exigencias físicas de un viaje internacional que incluye numerosos desplazamientos y actividades públicas. Mientras tanto, el Gobierno continúa con los preparativos y mantiene abierta la posibilidad de ajustar la organización si las condiciones médicas lo requieren.
La visita de León XIV se perfila así como un acontecimiento de peso tanto religioso como político. Para Milei, representaría una oportunidad de encuentro institucional con el jefe de la Iglesia católica; para la Iglesia argentina, un momento esperado durante décadas. Sin embargo, hasta que los médicos determinen si el Papa está en condiciones de viajar, el calendario previsto seguirá sujeto a revisión.









