El proyecto está ubicado a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, en el Atlántico Sur. Rockhopper posee el 35% de participación, mientras que el 65% restante corresponde a Navitas. En su último informe financiero, la compañía sostuvo que continúa contando con el respaldo del Reino Unido y de las autoridades de las islas para avanzar con el emprendimiento.
El director ejecutivo de Rockhopper, Sam Moody, señaló que la empresa mantiene el objetivo de obtener el “primer petróleo” durante el primer trimestre de 2028. También destacó que la adquisición del buque OSX-1 FPSO por parte de Navitas elevó de manera significativa la valoración independiente de la participación de Rockhopper en Sea Lion.
Según el informe presentado ante la Bolsa de Valores de Londres, la compañía considera que las declaraciones y medidas anunciadas por el Gobierno argentino generaron un período de mayor exposición política y mediática para las empresas y personas relacionadas con el proyecto. Al mismo tiempo, sostuvo que las autoridades británicas y de las islas respondieron de manera pública y sostenida, calificando las acciones argentinas como ilegítimas y sin sustento jurídico.
Rockhopper también informó que completó una operación de capitalización que, según la propia empresa, le permite contar con fondos suficientes hasta el comienzo de la producción. Durante el primer semestre del año obtuvo USD 180 millones mediante la emisión de nuevas acciones ordinarias y otros USD 20 millones a través de una oferta abierta. Esta última operación alcanzó el 118% de las acciones disponibles para suscripción.
En cuanto al desempeño financiero, la empresa registró una pérdida antes de impuestos de USD 3 millones durante los primeros seis meses de 2026, frente a los USD 51,4 millones del mismo período de 2025. La reducción de la pérdida no estuvo vinculada con ingresos provenientes de la operación petrolera, ya que Sea Lion todavía se encuentra en una etapa previa a la producción. La mejora respondió a la ausencia de movimientos contables excepcionales que habían impactado sobre los resultados del año anterior, relacionados con la anulación de un laudo arbitral contra Italia por el proyecto Ombrina Mare.
El desarrollo de Sea Lion está previsto en distintas etapas. La primera, compuesta por 11 pozos, fue financiada y aprobada a fines de 2025, mientras que la perforación está prevista para comenzar a principios de 2027. Para esta fase se utilizará la plataforma flotante Aoka Mizu, cuya capacidad alcanza los 55.000 barriles diarios.
Las siguientes etapas contemplan otros 38 pozos en el Área de Desarrollo Central. Para esta parte del proyecto, Navitas prevé adoptar una decisión final de inversión durante el primer semestre de 2028 y apunta a comenzar la extracción hacia fines de 2030. En ese caso, se utilizará el buque OSX-1, adquirido por aproximadamente USD 125 millones y con una capacidad de producción de hasta 125.000 barriles diarios.
El avance del proyecto se da mientras el Gobierno argentino mantiene acciones contra compañías y personas vinculadas con la exploración petrolera en las islas. Según el informe, fueron abiertos expedientes de sanción contra al menos 60 empresas y personas relacionadas con esa actividad y se presentaron denuncias penales contra Navitas y sus ejecutivos.
Además, un tribunal federal de Tierra del Fuego dictó una medida cautelar para suspender las obras vinculadas con Sea Lion. La jueza a cargo señaló, sin embargo, que la aplicación de la medida depende de la cooperación internacional de las empresas involucradas.
La cuestión también fue planteada por el presidente Javier Milei durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Allí estableció un plazo de dos semanas para que el Reino Unido detuviera el proyecto y planteó la posibilidad de iniciar un arbitraje internacional ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo.
El reporte presentado por Rockhopper ante la Bolsa de Valores de Londres constituye, según la información difundida por la empresa, la primera presentación en la que se mencionan de manera explícita las acciones y advertencias del Gobierno argentino y se evalúa su impacto sobre el desarrollo de Sea Lion.








