Según las proyecciones de la entidad, basadas en el consumo de energía eléctrica, la demanda industrial y consultas a referentes del sector, la actividad habría registrado una caída cercana al 5% en relación al año anterior y una contracción de 0,8% respecto de abril.
El informe de la UIA describe un panorama heterogéneo, con ciertas mejoras en sectores específicos, aunque estas son insuficientes para alterar la situación general. “Los indicadores de mayo presentaron una dinámica heterogénea respecto al mes anterior, con mejoras puntuales en algunos sectores, aunque sin modificar el panorama general de bajo nivel productivo”, se señala en el documento.
Entre las actividades que mostraron un desempeño positivo se encuentra la construcción. Los despachos de cemento crecieron 3,5% respecto de abril, y el Índice Construya avanzó 1,9%. Sin embargo, ambos indicadores están considerablemente por debajo de los niveles de 2022, con caídas acumuladas de 23% y 30%, respectivamente.
La producción automotriz también reportó un aumento mensual de 2,2%, aunque sigue siendo uno de los sectores más perjudicados en comparación anual, con una caída cercana al 19%.
Por otro lado, la metalmecánica experimentó un retroceso de 1,4% frente a abril y el patentamiento de maquinaria industrial sufrió una drástica caída de 11,2%. Además, la demanda de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales mostró una baja mensual de 2,1%, un indicador que se utiliza frecuentemente para evaluar el nivel de actividad fabril.
Los recientes datos oficiales del INDEC corroboran la complejidad del escenario. En abril, la producción industrial disminuyó 2,8% interanual y 2,1% en relación a marzo. Como resultado, el primer cuatrimestre cerró con una baja acumulada de 2,4% frente al mismo período del año anterior.
El deterioro de la actividad fue generalizado, afectando a 12 de los 16 sectores del índice industrial, siendo los más perjudicados los textiles (-22%), maquinaria y equipo (-20%), prendas de vestir, cuero y calzado (-16%), industrias metálicas básicas (-11%) y vehículos automotores (-11%).
Pese a esto, algunos rubros lograron mostrar crecimiento. Las sustancias y productos químicos aumentaron 17%, en parte debido a una baja base de comparación tras las inundaciones que afectaron al polo petroquímico de Bahía Blanca en 2025. También se observaron mejoras en la refinación de petróleo (+5,6%) y en la actividad relacionada con madera, papel e impresión (+4%).
A pesar de estas mejoras sectoriales, la UIA enfatiza que la industria aún se encuentra lejos de recuperar los niveles previos. “Más que una fase de recuperación, los últimos datos sugieren una estabilización en niveles relativamente bajos”, sostiene el informe. La entidad añadió que el nivel de actividad en el primer cuatrimestre se sitúa “cerca de 10% por debajo de los niveles de 2022”.
Según el Centro de Estudios, los principales factores que explican el retroceso incluyen la debilidad de la demanda interna, el menor dinamismo de sectores relacionados con bienes durables y semidurables, el impacto de una mayor competencia importada en ciertas ramas de la manufactura y la persistente retracción de actividades asociadas a la construcción.








