El episodio ocurrió minutos después del cierre del partido de semifinales, que terminó con victoria argentina por 2-1. En ese momento, los futbolistas desplegaron sobre el campo de juego una bandera blanca con letras negras que llevaba la frase: “Las Malvinas son argentinas”.
El presidente Javier Milei se refirió al hecho y consideró que se trató de una expresión vinculada a la emoción del momento deportivo, sin que debiera interpretarse como parte del conflicto diplomático entre ambos países. Según su postura, en caso de existir una sanción, podría tratarse de una multa económica de alrededor de 30.000 dólares.
Desde el Reino Unido, en cambio, el gesto fue considerado una posible infracción a las normas que impiden exhibir mensajes políticos durante los partidos. Por ese motivo, las autoridades británicas solicitaron a la FIFA que analice lo ocurrido y determine si corresponde aplicar algún tipo de sanción.
Antes del encuentro, la FIFA había incorporado dentro de los símbolos políticos prohibidos cualquier referencia vinculada a las Islas Malvinas y a la guerra de 1982, debido al histórico conflicto entre ambos países. Además, el reglamento de la International Football Association Board (IFAB) establece que los elementos utilizados por los jugadores no pueden contener mensajes, declaraciones o imágenes de carácter político, religioso o personal.
La normativa contempla que este tipo de incumplimientos puede derivar en sanciones para los futbolistas o para los equipos involucrados, aunque no determina una penalidad específica. Habitualmente, este tipo de infracciones se resuelve con multas económicas dirigidas a las federaciones nacionales, en este caso la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
La FIFA deberá evaluar los informes oficiales del partido y determinar si la exhibición de la bandera constituyó una violación de sus reglamentos. Entre los aspectos que podría analizar se encuentra el Código de Conducta para los Estadios, que establece restricciones sobre determinados elementos y expresiones dentro del campo de juego.
Desde el gobierno británico señalaron que una eventual sanción dependerá exclusivamente de la decisión de la FIFA y reafirmaron que la postura del Reino Unido sobre la soberanía de las Islas Malvinas permanece sin modificaciones. También destacaron su compromiso con los habitantes del archipiélago.
En el ámbito político británico surgieron además pedidos para que los jugadores argentinos involucrados en la celebración reciban sanciones deportivas. Algunos dirigentes plantearon como antecedente la suspensión aplicada en 2024 a los futbolistas españoles Rodri y Álvaro Morata por cánticos vinculados al reclamo sobre Gibraltar.
Milei, por su parte, defendió la postura argentina sobre la soberanía de las islas y afirmó que la recuperación del reclamo debe llevarse adelante mediante la vía diplomática. En ese sentido, sostuvo que los jugadores expresaron un sentimiento compartido por gran parte de la sociedad argentina, aunque remarcó que un partido de fútbol no debe confundirse con la política exterior.
El mandatario también cuestionó las expresiones que vinculan el encuentro deportivo con consignas nacionalistas berretas y sostuvo que la cuestión Malvinas debe abordarse mediante estrategias diplomáticas y no a través de gestos que puedan afectar la posición internacional del país.
Además, destacó las acciones diplomáticas impulsadas durante su gestión y afirmó que la Argentina logró avances en organismos internacionales para mantener vigente el reclamo de negociación sobre la soberanía de las islas.
Mientras continúa el análisis del caso por parte de la FIFA, la polémica se mantiene abierta entre las autoridades de ambos países, con posiciones enfrentadas sobre el alcance político del gesto realizado por los futbolistas argentinos.









