El movimiento cambiario en Brasil repercutió en los mercados financieros y coincidió con una aceleración del dólar oficial en Argentina, que llegó a los $1.541. Según los datos difundidos, el dólar registró un incremento del 8,8% en Brasil, mientras que el real alcanzó los 5,41 por dólar después de haber tocado los 5,60 al comienzo de la jornada.
Aunque la depreciación actual no alcanza las dimensiones del episodio de 2025, cuando aumentó considerablemente el turismo argentino hacia Brasil, los economistas advierten sobre sus posibles consecuencias. Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, señaló que un Brasil más barato en comparación con Argentina puede afectar la estabilidad cambiaria y sumar presión sobre el turismo interno, que ya atraviesa un escenario de menor demanda.
Claudio Caprarulo también remarcó la importancia de determinar en qué nivel se estabilizará el real para evaluar las consecuencias sobre el balance cambiario argentino. Carrera, por su parte, advirtió que el déficit comercial bilateral podría aumentar y complicar a distintos sectores productivos. Según explicó, las experiencias anteriores muestran que las devaluaciones brasileñas pueden perjudicar la competitividad argentina.
Los datos comerciales de septiembre mostraron, sin embargo, una reducción del déficit bilateral. El saldo negativo se ubicó en USD 51 millones, frente a los USD 578 millones registrados en el mismo mes de 2025. La mejora estuvo vinculada principalmente con menores importaciones del sector automotor y una caída en las compras de energía eléctrica.
En paralelo, las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron los USD 1.305 millones, con un crecimiento interanual del 5,5%. Se trató del mayor valor mensual del año, un resultado que contrasta con las advertencias sobre el posible deterioro de la competitividad ante los cambios en el tipo de cambio brasileño.
La incertidumbre también se reflejó en los mercados financieros. La renta variable registró fuertes caídas a comienzos de la semana y el riesgo país trepó hasta los 765 puntos básicos, según datos de J.P. Morgan. Un indicador más elevado encarece el financiamiento del Tesoro argentino y dificulta el acceso a nuevas emisiones de deuda en dólares. También puede trasladarse a mayores costos de crédito para las empresas.
En el plano diplomático, la relación entre Milei y Lula quedó atravesada por las diferencias políticas y el posicionamiento del mandatario argentino durante el proceso electoral brasileño. Milei había respaldado a Flávio Bolsonaro y se mostró reticente a reconocer el resultado del balotaje, en un contexto en el que el sector político de Jair Bolsonaro tampoco había reconocido la victoria de Lula.
Pese a esas diferencias, los vínculos económicos entre ambos países siguen siendo relevantes. Carrera destacó la importancia del crecimiento de Brasil y consideró que la prioridad que el Partido de los Trabajadores otorga a la actividad económica puede tener efectos positivos para la región. También señaló que las instituciones brasileñas ofrecen una continuidad que contribuye a moderar la volatilidad frente a los cambios de gobierno.
La Cámara Argentina de Comercio (CAC) subrayó que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, mientras que el país ocupa entre el tercer y el cuarto lugar en importancia para la economía brasileña. La entidad también destacó el papel de ambos países dentro del Mercosur y la profundidad de los vínculos comerciales construidos a lo largo del tiempo.
Desde la CAC advirtieron que la evolución del tipo de cambio brasileño requiere seguimiento, especialmente por sus efectos sobre la industria automotriz, donde ambos países compiten. En otros sectores, como el de los combustibles, las diferencias productivas reducen la competencia directa.
Por su parte, la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) planteó la necesidad de fortalecer el Mercosur. Su presidente, Ricardo Diab, sostuvo que el bloque todavía no funciona a plena capacidad y señaló que persisten obstáculos para la circulación de personas, bienes y servicios. También destacó los desafíos que supone avanzar en una mayor integración entre el Mercosur y la Unión Europea.
La CAC, además, advirtió que la relación diplomática podría atravesar tensiones, entre otros factores, porque todavía no se habían restablecido los embajadores. Al mismo tiempo, consideró que el nuevo escenario político brasileño podría reforzar el papel estratégico de la Argentina para la administración de Donald Trump en la competencia por atraer inversiones extranjeras.
Así, la evolución del real se suma a los factores que el Gobierno deberá seguir de cerca. El desafío será sostener la estabilidad cambiaria y la competitividad de la producción local sin perder de vista la importancia de Brasil para las exportaciones, la industria y la integración económica regional.









