En septiembre, la falta de trabajo concentró el 19,8% de las menciones en un relevamiento de opinión, frente al 17,6% registrado en julio. En sentido contrario, la preocupación por los precios y las tarifas cayó al 18,9%, desde el 22,4% de julio. De esta manera, la desocupación aumentó 2,2 puntos porcentuales como preocupación, mientras que las menciones vinculadas a precios y tarifas se redujeron 3,5 puntos.
En cuanto a las preocupaciones personales, la dificultad para llegar a fin de mes continúa en el primer lugar, con el 22% de las menciones, aunque registró una baja de dos puntos respecto de julio. Le siguen los bajos ingresos, con el 17,2%, la inseguridad al salir a la calle, con el 14%, y los problemas de endeudamiento personal o familiar, con el 10,4%.
Las preocupaciones relacionadas directamente con el mercado laboral también aumentaron. La falta de trabajo o la situación de desocupación pasó del 8,9% en julio al 9,4% en septiembre, mientras que el temor a perder el empleo subió del 3,5% al 4,5%. A su vez, las dificultades para alquilar o acceder a una vivienda aumentaron del 4,9% al 7,4%. En conjunto, las problemáticas económicas representaron el 69,1% de las menciones.
La situación de los hogares refleja esas dificultades. En septiembre, el 52,4% de las familias manifestó atravesar algún tipo de problema económico: el 31,2% señaló que sus ingresos no son suficientes y que enfrenta algunas complicaciones, mientras que el 21,2% afirmó encontrarse en una situación de gran dificultad. En el otro extremo, apenas el 11,8% indicó que sus ingresos son adecuados y le permiten ahorrar.
La evaluación sobre la situación económica y social del país también mostró un resultado mayoritariamente negativo. El 56,7% de los encuestados calificó el escenario de manera desfavorable, frente al 16,8% que realizó una evaluación positiva. La valoración negativa aumentó 1,9 puntos respecto de julio, mientras que la positiva prácticamente no registró cambios.
Las expectativas sobre el futuro también reflejaron un deterioro. La evaluación negativa de la situación del país para los próximos doce meses aumentó 3,2 puntos durante septiembre. Sin embargo, el 59,1% de los argentinos considera que la situación económica actual puede mejorar en el futuro. Entre quienes no esperan una mejora, aumentó la proporción correspondiente a los mayores de 40 años, mientras que los menores de esa edad muestran una mayor predisposición a considerar una recuperación en un plazo más prolongado.
El estado de ánimo frente a la situación general del país completa este panorama. La preocupación y la desconfianza fueron las respuestas más mencionadas, con el 27,3%, seguidas por la tristeza, con el 24%. En conjunto, los sentimientos negativos alcanzaron el 65,1%, frente al 32,9% correspondiente a los positivos.
Otro relevamiento muestra una percepción similar sobre la relación entre salarios e inflación. El 81,8% de los consultados considera que sus ingresos no logran equiparar el aumento de los precios, un porcentaje que creció levemente frente al 81,2% registrado el mes anterior.
La diferencia entre la situación económica personal y la percepción sobre el contexto nacional también resulta significativa. El 39,3% calificó negativamente su situación económica individual, mientras que el porcentaje ascendió al 61,5% al evaluar la economía del país. Los ingresos y salarios aparecen como la principal preocupación, con el 50,1% de las menciones, seguidos por la incertidumbre económica, con el 49,8%. La inflación, en cambio, quedó en el último lugar entre los diez temas evaluados, con el 12,7%.
La diferencia entre la percepción de los precios y los indicadores de inflación puede explicarse por la forma en que se evalúan ambos fenómenos. Mientras el índice oficial mide la variación mensual de los precios, los hogares comparan sus ingresos con el nivel de precios acumulado. Por eso, una desaceleración de la inflación no necesariamente se traduce en una percepción de recuperación del poder adquisitivo.









