El relevamiento fue realizado entre el 9 y el 17 de septiembre de 2026, sobre una muestra de 1.346 casos. De acuerdo con sus resultados, la preferencia por un cambio de signo político supera en 13 puntos porcentuales al respaldo a la continuidad del Partido Justicialista.
La evaluación de Ziliotto presenta, sin embargo, un escenario diferente. El gobernador alcanza una imagen positiva del 48%, frente a un 45% de valoración negativa. De esta manera, la intención de modificar el signo político del gobierno provincial no aparece necesariamente asociada a una desaprobación personal de quien actualmente ocupa la Gobernación.
La percepción sobre la situación general de la provincia también presenta un balance negativo. El 52% de los encuestados calificó de manera desfavorable el panorama de La Pampa, mientras que el 45% expresó una valoración positiva. Este indicador corresponde a la evaluación de la situación provincial y se diferencia tanto de la imagen del gobernador como de las preferencias electorales para 2027.
Ziliotto asumió por primera vez la Gobernación en 2019 y fue reelecto en 2023. Actualmente transita su segundo mandato, mientras dentro del escenario político provincial se discute la continuidad del espacio peronista y la definición de quién podría representarlo en los próximos comicios.
Entre los dirigentes opositores medidos, Martín Berhongaray reunió un 14% de voto seguro y un 32% de potencial, con un respaldo combinado del 46%. Adrián Ravier, en tanto, registró un 20% de apoyo seguro y un 18% adicional de voto potencial, lo que lleva su resultado combinado al 38%.
Estos datos distinguen entre quienes manifiestan un respaldo firme y aquellos que podrían eventualmente votar por cada dirigente. Por esa razón, los porcentajes de voto potencial de los distintos candidatos no pueden sumarse para proyectar el resultado de una eventual alianza opositora.
La encuesta también consultó sobre la posibilidad de conformar una coalición entre la UCR, el PRO y La Libertad Avanza. El 41% manifestó estar de acuerdo con esa alternativa, mientras que el 35% se mostró en desacuerdo y otro 24% expresó estar muy en desacuerdo.
Los resultados muestran así que la intención de cambiar el signo político del gobierno provincial supera al respaldo por la continuidad del peronismo, aunque esa preferencia no se traduce de manera automática en un apoyo mayoritario a una eventual alianza entre los principales espacios opositores.








