Aunque algunos fanáticos aplaudieron su presencia, también se hicieron notar los silbidos en la Bombonera al pronunciar su nombre. En la antesala del debut del equipo en la Copa Sudamericana, Juan Román Riquelme compartió su postura acerca de la incorporación de Villa, que supuso una inversión de 7 millones de dólares: “Cuando estuvo en el club, vivimos momentos bastante raros. Muchas veces, cuando un compañero tenía que ir a declarar, lo mandaban un día en que no había partido. A Sebastián lo mandaban a declarar los días de partido. Con él fuimos muy claros: si era sentenciado acá no jugaba más. Ya cumplió su sentencia. El entrenador quería un delantero y reúne las condiciones. Ya tiene la ventaja que conoce todo”.
El apoyo de Riquelme, quien en una ocasión anterior lo había elogiado como “el mejor jugador del fútbol argentino”, fue reflejado en el cálido recibimiento que recibió Paredes, quien antes del encuentro fue homenajeado con una plaqueta por el Chelo Delgado. La ovación que suscitó cada vez que se acercaba a ejecutar un tiro de esquina fue considerable. A los 57 minutos de juego, Villa demostró su compromiso al retroceder en el campo para ganar un lateral, gesto que fue correspondido por aplausos de los hinchas y, al unísono, Paredes levantó los brazos en un claro apoyo hacia su compañero. Su mensaje era claro: “Hoy Villa juega para nosotros y hay que bancarlo a muerte”.
En un encuentro discreto donde Boca no aprovechó su ventaja pensando en la revancha que enfrentarán en Chile la próxima semana, Villa demostró las virtudes que han enamorado a los seguidores xeneizes en el pasado. Su capacidad para desequilibrar, aunque no estuvo en su mejor versión en la definición, evidenció que el director técnico, Vasco Arruabarrena, parece tenerlo como una pieza clave en su esquema. Villa fue substituido recién en los últimos minutos para dar paso a Kevin Zenón, momento en que la atmósfera mejoró notablemente. Con el resultado asegurado y una actuación aceptable del extremo de 30 años, la afición cambió los silbidos por aplausos, y Villa se tomó un momento para saludar a los hinchas que lo vitoreaban desde la popular baja, incluso inmortalizando un guiño hacia el seleccionado nacional al mostrar una bandera que dizia “Las Malvinas son argentinas”.
En la conferencia posterior, Arruabarrena analizó: “Para Sebastián es su vuelta, por momentos el campo no ayudaba mucho. Aporta el desequilibrio, la velocidad, el uno contra uno, con el tiempo se va a conocer con sus compañeros”. Hay expectativa de que sea fundamental en el grupo que busca destacar en competiciones internacionales tras la reciente eliminación de la Libertadores, así como también en el ámbito local, donde debutará el domingo ante Deportivo Riestra y pronto se enfrentará a Vélez en la Copa Argentina.
“Realicé un gran trabajo y esfuerzo y creo que la gente lo vio. Pido disculpas a toda la hinchada, si en algún momento se sintieron ofendidos. Siempre quise estar aquí en mi casa y demostraré mi compromiso dentro de la cancha”, expresó Villa tras el partido, refiriéndose no solo a su situación legal sino también a su anterior declaración sobre una posible transferencia a River.
Con un abrigo para resguardarse del frío al salir del campo, Villa fue captado por las cámaras recibiendo un celular de un auxiliar con Riquelme al otro lado de la línea. Aunque intentó ocultar sus labios para que no se le leyera, es probable que lo estuviera felicitando por su regreso a la camiseta azul y oro. Riquelme, que presenció el partido desde su palco junto a los entrenadores de las divisiones inferiores, disfrutó de la victoria tomando mate y se marchó conforme, confiando en que Villa retomará su nivel competitivo.
El rendimiento deportivo de Villa será crucial para que no se olvide su pasado polémico. Su regreso a la Bombonera anticipa cómo se comportará la afición ante su figura: si logra buenos resultados, anota goles y el equipo se destaca, su controvertida frase sobre jugar para River quedará como un recuerdo lejano.









