“Nos encontramos los miembros de la mesa directiva, aquellos que llevamos a cabo la administración diaria del club, para conversar acerca de este momento delicado. Quiero transmitir tranquilidad a nuestros socios e hinchas de River en una etapa complicada. Lo que estamos viviendo no se trata de un fenómeno reciente, sino de un declive que ha venido desde hace un tiempo. Hay ejemplos de equipos que, tras momentos históricos, enfrentaron baches. A inicios de este año, decidimos cambiar de entrenador. Llegamos a una final del campeonato y después de ello teníamos dos caminos: superficializar la situación aferrándonos al supuesto mérito de llegar a la final o actuar decididamente en el mercado de pases. Sentíamos que, más allá de la final, River no jugaba como debíamos, y era evidente que necesitábamos cambiar esa dinámica y armar un plantel que nos representara. Por ello, llevamos a cabo un mercado de pases importante, buscando una estructura que nos permitiera elevar nuestro nivel y adquirir jerarquía en el equipo.
“Nuestra búsqueda se centró en la jerarquía y en la incorporación de jóvenes talentos del fútbol argentino, lo que resultó en una gestión de tres mercados de pases en uno. Cometimos errores, como todo en la vida. Aquel que actúa se equivoca, pero eso no significa que dejemos de hacer las cosas. Para nosotros, la cantidad de derrotas previas y actuales es inadmisible. Realizamos un mercado que fue en esencia tres en uno.
“El momento requería una reformulación de la plantilla. En este contexto, se produjo la separación de los jugadores en el predio de Cantilo. Esta decisión se tomó por razones estrictamente deportivas. Para poder realizar nuevas incorporaciones, fue necesario liberar espacio en la plantilla. Algunas incorporaciones se producen gracias a los recursos que se liberan de los jugadores que parten. Se escucharon voces que indicaron que había otras maneras, opciones que intentamos en varias ocasiones sin éxito. Estas decisiones a veces solo son viables cuando el número de jugadores en la plantilla es más reducido. Reflexionando sobre la decisión de separar a los jugadores, fue un error en cuanto a las formas y a la decisión del lugar elegido. Después sugerimos que utilizaran el predio de Ezeiza en horarios alternativos. Tomamos nota del error cometido. Nunca dejamos de mostrar respeto hacia ellos y hemos ayudado en su proceso de salida. La rapidez de la decisión y el lugar no minimizan que haya sido un error. Hablé con ellos y, en particular, con Germán Pezzella. Quiero que tengan la tranquilidad de que inmediatamente después de esta acción procuramos rectificarla. En esa instancia hablamos con el plantel profesional, el clima siempre fue bueno, aunque se hicieron observaciones sobre las maneras. Ellos entendieron que la medida respondía a un tema deportivo. Sepan que esos errores están ligados al momento más crítico en la era moderna de River, y hemos pecado de actuar con intensidad y de separar a los jugadores con una rapidez que no debió ser tal. De los doce, hoy quedan cuatro y estamos trabajando en ello.
“Todos sabemos cómo funciona el fútbol: gana cinco partidos y los problemas desaparecen, pero pierde cinco y surgen cuestiones que, en muchos casos, no son reales. El contexto tiende a magnificar lo negativo de la situación. Quiero que sepan que contamos con previsibilidad. Reducimos la plantilla en cantidad, pero la aumentamos en jerarquía y con jugadores de trayectoria, invirtiendo la misma suma de dinero pero mejorando en calidad. La reforma comenzó a coexistir con la idea de rescatar la esencia de River con miras al equipo futuro, de los próximos tres años. ¿Cuál es el problema que enfrentamos? El tiempo. Estamos en una racha desafiante que merece atención urgente y así lo estamos haciendo. Venimos de una frustración tal que no nos salen las cosas como deseamos, lo que ha llevado al hincha de River a perder la capacidad de proyectar lo que será el equipo que estamos construyendo. Los refuerzos todavía no se han ensamblado. Las transiciones para recuperar la competitividad son prolongadas. Necesitamos tiempo. La unión, que es lo más importante, la mantenemos. Puedo ver un respaldo fuerte del grupo hacia el entrenador, valorando su capacidad de trabajo y don de gente. Comprendemos que la situación se hace intolerable, pero necesitamos ofrecer calma.
“Este equipo necesita tiempo. River volverá a posicionarse en el fútbol como corresponde. Lo que necesitamos es tiempo. Estamos convencidos de ello. Debemos convivir con la incomodidad, y el hincha tiene todo el derecho a enojarse y reclamar, porque esto es una travesía larga y nosotros mismos nos flagelamos por ello. No percibimos otra realidad.
“Comprendemos la impaciencia de la gente, pero les pedimos que tengan paciencia para que este equipo logre completarse. No cesaremos en nuestro trabajo. Aprovecharemos cada oportunidad que se nos presente. La demora en hablar con el hincha fue consecuencia de haber manejado tres mercados de pases en uno, lo que nos llevó a centrarnos en finalizar el mercado, hacer un balance y, a partir de allí, explicar a los socios e hinchas de River la situación. No fue una intención de evitar proporcionar explicaciones. Todo lo que hemos hecho se puede explicar. Aunque quedan 20 días de mercado de pases, para River, este ciclo ha terminado.
“La credibilidad de los jugadores en el proyecto de River es un reflejo de la armonía que hay en el grupo y en el club. Nada invalida el enorme proyecto que tenemos aquí.”
Después de 28 minutos de exposición, Di Carlo respondió a diversas preguntas de los medios presentes:
“Al técnico lo veo en un estado óptimo, con fuerza y convicción. Tiene un fuerte apoyo del grupo. No solo tras el partido con Central, sino que mantenemos diálogos frecuentes con él. Hablamos con todos los miembros del plantel, no únicamente con los referentes. Establecimos comunicaciones individuales fluidas, donde hallamos coincidencias en que esto demandará tiempo y eventualmente dará resultados.
“Hemos concretado nuevos acuerdos comerciales y ventas proyectadas que utilizamos para este mercado de pases. Casi igualamos los ingresos con los costos del mercado.
“La situación relacionada con Pablo Longoria, el director deportivo, también ha sido observada debido a las derrotas recientes. No se puede evaluar a una persona en 50 o 60 días de trabajo. Longoria vino a sumarnos en la construcción del fútbol en el club. Hemos dado pasos significativos y todo requiere tiempo, aunque aún no podamos hacer un justo balance.
“¿Cuánto se pagó por Thiago Almada? Veinte millones de euros por el ciento por ciento de su ficha.
Respecto a los jugadores apartados, confirmó que “lo de Castaño está cerrado a Brasil por cinco millones por el 50%. Los otros dos préstamos, de Viña y Páez, dependen de las decisiones de sus clubes de origen. En el caso de los demás jugadores, hay negociaciones avanzadas privadas que se resolverán en los próximos días.
Sobre los plazos que se ha fijado Coudet, Di Carlo expresó: “No corresponde decidir. Si él, en algún momento, siente que no encuentra el camino —similar a lo que experimentó Marcelo (Gallardo), la persona más importante en la historia de River—, si eso le ocurrió a él, imaginen lo que puede suceder con los demás. Mientras perciba la fuerza y determinación de revertir la situación, lo acompañaremos.
Acerca de las manifestaciones en el hall, subrayó: “La cancha es de los hinchas y el hall es un espacio de la política de River. Mi abuelo fue presidente del club. Todos conocemos cómo funciona esto. El hall es un ámbito donde la política se expresa en momentos incómodos. En la línea de la cancha, se realizaron críticas legítimas hacia la comisión directiva y las aceptamos. Nuestra respuesta debe ser la labor y las acciones. Necesitamos tiempo para demostrar que River se recuperará. River volverá a ganar. Lo que hicimos en el mercado nos ayudará para que esta situación se revierta. Mientras las manifestaciones en el hall se mantengan pacíficas, las entendemos, aunque son parte de la política.
Respecto a la relación entre River y la AFA, afirmó que “River ha sido perjudicado en los últimos cinco partidos. Es claro, no se puede ocultar la realidad. Todos los hinchas del fútbol argentino somos testigos de ello. Hay manipulaciones en todos los sentidos, para todos. No apelaré a la corrección, estamos a la espera de que se toquen límites en la vergüenza. Esto es un problema generalizado, no solo con River, que representa a quince millones de hinchas. Como expresó el capitán (Nicolás Otamendi), somos nosotros contra todos. Se han creado historias, hay cuestiones arbitrales que debemos corregir desde su origen: River necesita jugar como debe y debemos arreglar el fútbol del club. Todo lo que está sucediendo resulta sorprendente. Esto se encuentra presente desde hace más de diez años. Se forjó una frase del tipo ‘guardia alta’ por algo. Las actitudes hacia River no han cambiado. Ex presidentes del club se expresaron sobre la AFA, y nosotros abordamos la situación de esa forma. Hay cosas que no podemos admitir. Somos nosotros contra todos; es fundamental que comprendan que esto existe, algo que ha estado presente antes también, pero River, en su momento, siempre impuso su fútbol. No hay que llorar, pero ambas realidades son ciertas. No desmerezco a los equipos que nos derrotaron: Belgrano fue un justo campeón. El mérito del otro es válido, pero las cuestiones arbitrales afectan de manera significativa. Vemos lo que ya todos han visto. ¿Por qué no interpelamos en los espacios donde realmente deberíamos hacerlo? La paciencia de River se encuentra agotada.
Con respecto a la pretemporada en Alicante, aseguró: “Todo lo que hicimos fue a pedido del cuerpo técnico, y creemos que fue lo correcto, ajustándonos a cada uno de los requerimientos establecidos. No surgieron contrapuntos. Hablé recientemente con Enzo (Francescoli) sobre si podríamos haber hecho algo mejor, pero cumplimos con todas las solicitudes.
Sobre el campo de juego, señalizó que hubo un problema de comunicación. “Removimos casi un metro hacia abajo para crear la base y las condiciones al inaugurar el híbrido. Este proceso pudo realizarse durante la pandemia debido a que hubo un tiempo prolongado. Eso requiere alrededor de 70 a 80 días. Tras varios años y muchos recitales, decidimos llevar a cabo este reacondicionamiento. Sin pandemia, el receso más largo fue este por motivo del Mundial. Aceptamos de antemano el tiempo de trabajo, sabiendo que los primeros partidos de local podrían estar entre los 6-7 puntos, lo que pensábamos iba a dar frutos para los años venideros. En los próximos partidos necesariamente mejorará notablemente.
“A los hinchas de River les pido que nos sostengan, no solo a nosotros como dirigentes, sino a este equipo.
En cuanto a la falta de gol, manifestó: “Es una cuestión que atañe al entrenador. Siempre hemos sido respetuosos y no nos interferimos en la cuestión deportiva. Sin embargo, debemos recalcar que necesitamos tiempo para que estos jugadores puedan integrarse y funcionar como equipo. Eso no elimina que River tendría que haber podido ganar esos cinco partidos perdidos. Hemos llevado a cabo una planificación e inversión que se extiende por tres años.
La noticia se mantiene en desarrollo.









