En un eventual balotaje entre el Presidente y el gobernador bonaerense, Kicillof obtiene el 37,2% de las preferencias, frente al 36,2% de Milei. El voto en blanco alcanza el 15,9% y los indecisos representan el 10,7%. Al proyectar estos últimos y considerar únicamente los votos válidos, el mandatario provincial reúne el 50,7% y el jefe de Estado, el 49,3%. La diferencia, de acuerdo con el relevamiento, se encuentra dentro del margen de error.
En un escenario de primera vuelta, Milei encabeza las preferencias individuales con el 28,9%. Detrás aparecen Kicillof, con el 19,8%; Sergio Massa, con el 11,4%; Myriam Bregman, con el 7,5%, y Victoria Villarruel, con el 6,4%.
Sin embargo, al considerar al peronismo como un espacio unificado, su intención de voto llega al 31,2%, por encima del 28,9% del Presidente. En septiembre, esa relación era de 27,2% frente a 26,9%.
La incorporación de posibles compañeros de fórmula tampoco modifica sustancialmente el escenario. Una eventual candidatura de Milei junto a Patricia Bullrich alcanzaría el 28,0%, mientras que la fórmula Kicillof-Massa reuniría el 27,9%. El estudio señala que ninguno de los acompañantes logra ampliar significativamente el caudal electoral de sus respectivos espacios.
Uno de los movimientos más relevantes aparece en el comportamiento de quienes no encuentran un candidato que los represente. Ante la posibilidad de que ninguna opción los convenza en 2027, el 40,4% respondió que votaría al candidato que menos le disgustara. En septiembre ese porcentaje era del 34,9% y en junio, del 29,6%.
Al mismo tiempo, disminuyó la intención de votar en blanco, que pasó del 11% en septiembre al 7,9% en octubre. También bajó la posibilidad de anular el voto, del 7% al 5,3%. En cambio, quienes aseguran que no concurrirían a las urnas se mantienen en el 12,1%, frente al 11,5% del mes anterior.
El relevamiento interpreta que este regreso a las urnas responde más al rechazo hacia el adversario que al entusiasmo por una candidatura. Se trata de un voto por descarte que todavía podría modificarse durante el próximo año.
Esa tendencia también aparece cuando se plantea una elección polarizada entre Milei y el peronismo, con la posibilidad de que el candidato preferido no tenga chances de ganar. En ese escenario, el 29,1% afirma que votaría al peronismo para frenar al oficialismo, mientras que el 28,1% elegiría a Milei para evitar un triunfo peronista.
En el ranking de imagen positiva, Cristina Kirchner ocupa el primer lugar, con el 39%, por encima de Milei, que alcanza el 36,6%, y Kicillof, con el 31,4%. La expresidenta había registrado un 35,6% en septiembre. Su imagen negativa se ubica en el 51,6%, la más baja entre las figuras políticas evaluadas.
El estudio identifica un sector de la población que mantiene confianza en Cristina Kirchner, pero no en Kicillof, mientras que la situación inversa aparece con mucha menor frecuencia. La ventaja de la expresidenta se sostiene desde mediados de año y alcanzó en octubre su mayor diferencia.
En cuanto al respaldo electoral del gobernador bonaerense, el informe señala que su fortaleza en un eventual balotaje estaría más vinculada al rechazo a Milei que a la confianza en su propia figura. El 55,2% afirmó que votaría en contra del Presidente libertario, mientras que el 28,4% lo haría a favor y el 16,4% permanece indeciso.
La potencialidad electoral también muestra diferencias entre ambos dirigentes. El techo de Kicillof, que contempla a quienes seguramente o probablemente lo votarían, alcanza el 33,7%, frente al 37,2% de Milei. En cuanto al rechazo definitivo, el 52,8% asegura que nunca votaría al gobernador, mientras que esa proporción llega al 54,6% para el Presidente.
La evolución de los últimos meses muestra que parte de los votantes que habían abandonado a Milei y optaban por el voto en blanco comenzaron a regresar a la competencia entre los dos espacios. En septiembre, el voto en blanco en un eventual balotaje había llegado al 26,4%. En octubre descendió al 15,9%, mientras que Kicillof pasó del 33,6% al 37,2% y Milei, del 32% al 36,2%.
De acuerdo con el análisis, el Presidente recuperó parte del terreno perdido, pero el peronismo también creció y lo hizo en mayor proporción en la primera vuelta. En ese escenario, el espacio sumó cuatro puntos, mientras que Milei avanzó dos.
**La economía y el rechazo al Gobierno, entre los principales obstáculos**
El relevamiento identifica dos dificultades centrales para el oficialismo: el rechazo a la figura presidencial y la percepción económica de los hogares. La aprobación del rumbo del Gobierno llegó al 29,5% en octubre, frente al 28% de septiembre, mientras que la desaprobación alcanzó el 58,6%.
La situación económica personal también aparece como un factor de preocupación. El 64,8% de los encuestados la describe negativamente y el 56,3% mantiene una perspectiva pesimista sobre el próximo año.
Además, el 48% considera que el esfuerzo realizado durante los últimos dos años no servirá para nada, mientras que el 35,3% cree que finalmente valdrá la pena. Casi el 80% afirmó haber dejado algún pago pendiente durante los últimos tres meses.
Al consultar sobre las responsabilidades por la situación económica, el 38,5% señaló al Gobierno de Milei, el 27,7% atribuyó las dificultades a la herencia recibida y el 24,9% responsabilizó a ambos por igual.
El comportamiento electoral también presenta diferencias marcadas según el género, la edad y la región. Milei obtiene mejores resultados entre los varones, con el 52,4% de los votos válidos; en el interior de la provincia de Buenos Aires, con el 56%, y en el interior del país, con el 55,3%.
Kicillof, por su parte, prevalece entre las mujeres, con el 54%, y registra una ventaja amplia en el área metropolitana de Buenos Aires, donde alcanza el 66,5%. Por edades, Milei reúne el 66,5% de los votos válidos entre las personas de 16 a 29 años, mientras que el gobernador bonaerense llega al 62% entre quienes tienen de 30 a 49 años.
Finalmente, el estudio ubica al Presidente con un Índice de Reelegibilidad de 50 puntos sobre 100, dentro de una banda de entre 45 y 52, el mismo nivel registrado en septiembre. El indicador había alcanzado los 72 puntos en junio y julio y descendido a 69 en agosto.
La consultora aclara que este índice representa una fotografía del escenario actual y no constituye un pronóstico electoral. Por eso, advierte que los movimientos registrados durante octubre todavía no permiten anticipar un resultado definitivo para 2027.









