“Argentina lo está haciendo muy bien al sentar las bases para el crecimiento, la estabilidad macroeconómica y financiera, y el país será recompensado por eso”, sostuvo Georgieva durante una conferencia internacional organizada por el Banco Santander en las afueras de Madrid.
El encuentro se realizó en la ciudad financiera de Bobadilla del Monte y contó con la participación de Ana Botín, presidenta de la entidad española. Ambas analizaron los principales riesgos para la economía mundial, entre ellos el aumento de las tensiones geopolíticas, el elevado endeudamiento de los países, las presiones inflacionarias y las transformaciones del mercado laboral vinculadas con la inteligencia artificial.
Durante su exposición, Georgieva señaló que las economías desarrolladas enfrentan mayores desafíos fiscales que muchos mercados emergentes. Para ejemplificarlo, mencionó a Grecia, Portugal e Irlanda, países que atravesaron crisis profundas y luego avanzaron en el ordenamiento de sus cuentas públicas.
“¿Dónde está hoy el problema? Principalmente en las economías avanzadas. Me sorprende lo bien que la mayoría de los mercados emergentes incorporaron esta lección”, afirmó.
La titular del Fondo también se refirió a la necesidad de que los gobiernos reconstruyan sus márgenes fiscales después de atravesar situaciones extraordinarias. Explicó que durante la pandemia y la guerra en Ucrania numerosos países aumentaron su endeudamiento para enfrentar las consecuencias económicas, pero luego no aprovecharon los períodos de recuperación para recomponer sus finanzas.
“Lo que enfrentamos con la deuda es como una escalera. Subimos un escalón, y otro, y otro. Y puedo decirles que esta no es una escalera al cielo”, advirtió.
Más tarde, al responder preguntas de la prensa, volvió a destacar el desempeño argentino. Su declaración se produjo después de que el FMI y el Gobierno alcanzaran, el 27 de octubre, un acuerdo técnico sobre la tercera revisión del programa de 20.000 millones de dólares firmado en abril de 2025.
En su última evaluación, el organismo había señalado que mantener la disciplina fiscal y avanzar con reformas económicas eran condiciones centrales para sostener la desaceleración de la inflación y fortalecer la posición externa del país.
**La deuda mundial y los riesgos para la economía**
Durante la conferencia, Georgieva también alertó sobre el crecimiento del endeudamiento público global, que se aproxima al 100% del Producto Bruto Interno (PBI). Según explicó, el aumento de las tasas de interés encarece el financiamiento y dificulta que los gobiernos puedan cumplir con sus obligaciones.
“El costo del servicio de la deuda se está volviendo asfixiante para los gobiernos. Y, por supuesto, es malo para las empresas y para los hogares”, señaló.
La funcionaria apuntó especialmente contra Estados Unidos, cuya deuda alcanza los 40 billones de dólares y cuyo déficit fiscal ronda el 6% del PBI. “¿Quién es el peor infractor entre las economías avanzadas? Estados Unidos”, afirmó.
Para reducir los niveles de endeudamiento, consideró necesario combinar crecimiento económico con disciplina fiscal. Sin embargo, advirtió que una mayor expansión de la actividad no será suficiente por sí sola para resolver el problema.
“No creo demasiado que el crecimiento, por sí solo, pueda sacarnos del pozo de la deuda. También se necesitaría disciplina fiscal, y cuanto antes se tomen medidas, mejor”, sostuvo.
En otro tramo de su exposición, Georgieva retomó una frase del presidente chileno, José Antonio Kast, quien había participado de la apertura de la conferencia. “Me gustó mucho lo que dijo el presidente: ‘El populismo trae pobreza'”, expresó.
Luego agregó: “Hay que cortarle la cabeza al populismo. Y eso nos lleva a conseguir que los jóvenes se despierten por la mañana el día de las elecciones, salgan y vayan a votar. Y después, cambiar. Tenemos que reconocer que es un mundo diferente. La mentalidad para este mundo diferente tiene que ser diferente”.
La directora gerente del FMI también describió dos fuerzas contrapuestas que condicionan actualmente la economía internacional. Por un lado, el encarecimiento de la energía, la inflación y las tasas de interés representan obstáculos para el crecimiento. Por otro, el desarrollo de la inteligencia artificial impulsa las inversiones y el consumo, en parte por el aumento de las valuaciones de las compañías tecnológicas.
Para ilustrar las diferencias que conviven detrás de los indicadores globales, recordó una frase de su profesor de estadística: “Ponés la cabeza en la heladera y los pies en el horno. Tu temperatura promedio es normal, pero estás muerto”.
Con esa comparación, advirtió que el crecimiento mundial proyectado en torno al 3,1% no refleja las distintas realidades de cada economía. Mientras Estados Unidos, China e India lideran el desarrollo de la inteligencia artificial, otros países enfrentan mayores costos energéticos y tienen una participación más limitada en la nueva cadena de valor tecnológica.
Finalmente, Georgieva puso en duda que el impulso de la inteligencia artificial pueda sostenerse indefinidamente y alertó sobre la dependencia de la economía mundial respecto de ese sector.
“El entusiasmo por la inteligencia artificial está absorbiendo inversiones y convierte a la IA en la única pierna sobre la que se sostiene la economía mundial. Si esa pierna tambalea, vamos a tener grandes problemas”, concluyó.









