La inversión extranjera directa (IED) en el sector minero alcanzó los USD 24.849 millones en marzo de 2026, de acuerdo con datos del Banco Central. El monto supera los USD 22.049 millones registrados en el trimestre anterior y constituye el mayor stock de inversión extranjera directa del que se tiene registro para la actividad.
El stock de IED refleja el capital acumulado en un determinado momento y no debe confundirse con los flujos trimestrales, que muestran las entradas y salidas de fondos durante períodos específicos. En este caso, el indicador incluye el aporte de las casas matrices, las utilidades reinvertidas y el financiamiento de las filiales locales. Una parte importante de esos recursos queda vinculada a activos de largo plazo, como minas y maquinaria.
El crecimiento de los últimos años permite dimensionar el cambio. En marzo de 2024, el stock alcanzaba los USD 12.402 millones, por lo que en dos años prácticamente se duplicó. En septiembre de 2019 había sido de USD 8.361 millones y en 2017 rondaba los USD 6.000 millones.
Por actividad, la explotación de minas y canteras fue uno de los sectores que más incrementó su participación. Pasó de poco más de USD 1.000 millones en 2017 a superar los USD 13.000 millones en el período más reciente. También registraron aumentos la extracción de minerales metalíferos y los servicios vinculados con la actividad minera.
El flujo de capitales también alcanzó un máximo. Durante el primer trimestre de 2026 ingresaron USD 2.799 millones netos de IED, el mayor registro trimestral desde el inicio de las estadísticas del Banco Central. El resultado superó en un 36% el récord anterior, de USD 2.055 millones, correspondiente al segundo trimestre de 2024.
La evolución contrasta con lo ocurrido entre 2017 y 2021, cuando los flujos trimestrales pocas veces superaban los USD 500 millones e incluso llegaron a presentar valores negativos. Desde 2023 comenzó una recuperación y los ingresos pasaron a ubicarse habitualmente por encima de ese nivel. A partir de 2024, además, la mayoría de los trimestres registró entradas superiores a los USD 1.000 millones.
En paralelo con el aumento de las inversiones, las exportaciones mineras también alcanzaron un máximo histórico. Durante el primer semestre de 2026 sumaron USD 4.742 millones, un 75% más que los USD 2.712 millones registrados en igual período de 2025 y un 156% por encima de los USD 1.852 millones de 2024.
El monto también supera ampliamente los antecedentes. El récord previo para un primer semestre correspondía a 2011, cuando las exportaciones habían llegado a USD 2.260 millones en un contexto de elevados precios de los metales. El registro de 2026 más que duplica ese valor. En relación con hace dos décadas, las ventas externas del sector se multiplicaron por ocho.
La composición de las exportaciones también muestra modificaciones. El oro continúa siendo el principal producto minero exportado y representa aproximadamente el 61% del total correspondiente al primer semestre. La plata mantiene una participación relevante, aunque tanto en el caso del oro como de la plata se prevén reducciones de producción asociadas al aumento de los costos. De este modo, el incremento del valor exportado está fuertemente relacionado con los precios internacionales.
El litio, en tanto, es el mineral que más ganó participación en los últimos años. Desde 2023 se convirtió en el segundo producto minero más importante de las exportaciones argentinas, por encima de la plata. Actualmente representa cerca del 25% del total, frente a menos del 5% que significaba hace una década y menos del 3% de hace veinte años.
De acuerdo con la Secretaría de Minería, las mayores operaciones de litio permitieron incrementar en más del 68% las cantidades exportadas durante el primer semestre frente al mismo período del año anterior.
La coincidencia entre el máximo registrado en las inversiones y el récord de las exportaciones constituye uno de los principales datos de la evolución reciente del sector. La actividad minera requiere ciclos prolongados entre la decisión de invertir, el desarrollo de los proyectos y el inicio de las exportaciones. En ese proceso, los resultados de 2026 reflejan tanto el impacto de inversiones realizadas anteriormente, favorecidas además por los elevados precios internacionales, como la llegada de nuevos capitales destinados a sostener la producción futura, especialmente en litio y cobre.









