Desde la administración nacional desestiman la posibilidad de un acuerdo global con los gobernadores, abogando por decisiones que se tomen distrito a distrito, sin renunciar al control total del armado de La Libertad Avanza.
Las intenciones son claras: el Ejecutivo se propone competir por las gobernaciones en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, La Pampa, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, Formosa y Misiones, y lo hará sin alianzas con los mandatarios provinciales, priorizando la presentación de candidatos propios y la preservación del emblema libertario como herramienta para la construcción territorial.
Para otros siete distritos, la estrategia incluye la búsqueda de acuerdos más sustanciales: Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Mendoza, San Juan y San Luis. No obstante, algunos de estos acuerdos no involucran a los actuales gobernadores. En la provincia de Buenos Aires, bajo la gestión de Axel Kicillof, el oficialismo planea aliarse con sectores del PRO y la UCR, así como con otros aliados no peronistas, con el fin de consolidar una oferta competitiva frente al kirchnerismo.
Desde la Casa Rosada observan a Buenos Aires como un foco central de su estrategia presidencial. La idea es unificar parte del voto opositor, ordenando la boleta nacional y polarizando contra el kirchnerismo en la provincia que cuenta con la mayor cantidad de electores del país. En este sentido, se reconoce la necesidad de realizar concesiones en el armado para lograr un triunfo en la provincia.
El Gobierno también contempla a Entre Ríos, liderada por Rogelio Frigerio, y Chaco, bajo la conducción de Leandro Zdero, como distritos clave para establecer acuerdos. En ambos casos, se perciben antecedentes de colaboración legislativa y electoral, y se considera que el vínculo con mandatarios dialoguistas puede traducirse en apoyos para futuras reformas y en una boleta nacional más cohesiva.
Santa Fe, gobernada por Maximiliano Pullaro, recibe atención especial; en la Casa Rosada consideran que un acuerdo allí podría resultar más beneficioso que un enfrentamiento directo por la gobernación. La prioridad se centra en consolidar la lista nacional, mantener presencia propia y evitar competencias que puedan entorpecer las negociaciones de gobernabilidad.
Mendoza, bajo el mando de Alfredo Cornejo, es otro distrito clave en esta estrategia, donde se espera cerrar un acuerdo en el contexto de las PASO. Asimismo, San Juan, con Marcelo Orrego al frente, y San Luis, regido por Claudio Poggi, completan el mapa de grandes entendimientos.
En paralelo, el Gobierno confía en que la reforma electoral se aprobara antes del tratamiento del Presupuesto de 2027, considerando que la posibilidad de las colectoras contará con los votos necesarios para su aprobación. Desde el oficialismo la presentan como una herramienta para reforzar la reelección de Milei, a través de concesiones acotadas en la boleta nacional. La afirmación es que “perdés máximo siete diputados y te garantizás la reelección. Va a salir.”
La estrategia electoral se distingue de los acuerdos a través de colectoras. Desde la administración nacional subrayan que permitir que candidatos a diputados de gobernadores sin candidato presidencial figuren en la boleta de Milei no implica que La Libertad Avanza renuncie a competir por las gobernaciones.
Este mecanismo es resultante para negociar con gobernadores que no cuentan con un candidato presidencial propio, pero sí con una estructura provincial y legislativa. La idea es ofrecer espacio en la boleta nacional de Milei para sus postulantes al Congreso, sin ceder el control del armado libertario en sus provincias ni resignar la marca de La Libertad Avanza.
En relación con la Ciudad de Buenos Aires, el Gobierno mantiene abierta la discusión, donde Jorge Macri es el actual jefe de Gobierno. Algunos sectores abogan por cerrar un acuerdo y posicionar a Pilar Ramírez como candidata a vicejefa. Otros prefieren presentar un candidato propio, aunque este no cuente con reconocimiento público. El nombre originalmente considerado era el del exjefe de Gabinete Manuel Adorni, pero su salida alteró este guion.
Desde el Ejecutivo sostienen que la Ciudad sigue siendo un territorio favorable para La Libertad Avanza, al afirmar que “ponés a cualquiera y llega al balotaje. Estamos a tiro de quedarnos con la Ciudad.” Esta perspectiva coexiste con una visión más pragmática, que sugiere la conveniencia de negociar con el PRO para evitar una disputa que fraccione el voto no peronista.
Se deja fuera del cálculo de gobernaciones a Santiago del Estero y Corrientes, que en 2027 no elegirán gobernadores, aunque sí habrá competencia legislativa. Santiago del Estero está bajo la gestión de Elías Suárez, del Frente Cívico, y Corrientes es gobernada por Juan Pablo Valdés, del radicalismo. En ambos casos, la discusión libertaria se centrará en las listas nacionales y en el impacto de las colectoras.
Asimismo, la Casa Rosada avanza en acuerdos reservados de competitividad, que pueden incluir el perfil de los candidatos, visitas de Milei a diferentes provincias, financiamiento, nivel de campaña, mobilización y el tono en la comunicación ante los gobernadores locales. Esto no implica necesariamente una alianza formal ni una boleta compartida en todas las categorías.
El Gobierno reconoce que esta discusión se remonta a 2025 y ha estado marcada por la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, debatida en términos de ceder o no parte del armado para blindar la gestión. Esta tensión persiste, aunque los integrantes de la mesa chica indican que la toma de decisiones está en manos de la secretaria general de la Presidencia, junto a Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem.
Desde el Ejecutivo aseguran que Las Fuerzas del Cielo no buscarán inmiscuirse en el armado provincial ni en la conformación de listas. En el entorno de Santiago Caputo se da por hecho que no tendrán influencia directa en la confección electoral de 2027, enfocándose en su rol en la estrategia, el discurso y la campaña nacional.









