La decisión busca evitar un impacto inmediato sobre los precios de los combustibles y contribuir al objetivo oficial de contener la inflación. Se trata de una estrategia que ya había sido utilizada en abril y junio, aunque en otros períodos se habían aplicado incrementos parciales.
El decreto señala que la postergación tiene como objetivo “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. La norma fue firmada por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Los impuestos que gravan los combustibles líquidos acumulan actualizaciones pendientes correspondientes a distintos períodos. Entre ellas se encuentran los incrementos vinculados con 2024 y 2025, además de los correspondientes a los primeros dos trimestres de 2026. Estos ajustes se determinan en función de la evolución de la inflación registrada durante cada período.
De hecho, desde este martes comenzaba a regir la actualización correspondiente al trimestre abril-junio de 2026. Sin embargo, el Gobierno resolvió volver a postergar su aplicación hasta octubre.
La normativa también establece un tratamiento particular para el gasoil destinado a una zona de influencia que comprende las provincias de Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, además del partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe.
Con la nueva postergación, el Gobierno busca evitar que el incremento del componente impositivo se traslade de manera inmediata al precio que pagan los consumidores por la nafta y el gasoil. La medida también apunta a limitar el impacto indirecto que una suba de los combustibles podría generar sobre otros bienes y servicios y, en consecuencia, sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En lo que va del año, los combustibles acumularon un aumento promedio cercano al 25%. Una de las principales subas se produjo en marzo, en un contexto de incremento del precio internacional del petróleo, que llegó a superar los US$120 por barril durante el período de mayores tensiones entre Estados Unidos e Irán.
A partir de abril, YPF y otras empresas del sector adoptaron una estrategia destinada a evitar que las variaciones del precio internacional del crudo se trasladaran de manera inmediata al mercado interno.
En las últimas semanas, el petróleo internacional volvió a bajar, aunque todavía se encuentra por encima de los niveles cercanos a los US$70 por barril registrados en febrero. En el mercado local, las empresas petroleras atraviesan un proceso de recomposición de márgenes luego de haber absorbido durante varios meses, entre abril y julio, parte del incremento de los costos asociados al crudo.
En este contexto, el precio de los combustibles continúa por encima de los $2.000 por litro para la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires. Con la postergación de la actualización impositiva, no se esperan cambios derivados de este concepto en los precios durante el corto plazo.
La actualización del impuesto quedó así desplazada hasta el 1° de octubre, cuando el Gobierno deberá definir la aplicación de los incrementos acumulados correspondientes a los períodos pendientes.









