El nuevo grupo estará integrado por dos aeronaves biplaza F-16BM y cuatro monoplaza F-16AM. Los aviones realizarán escalas técnicas en España y Brasil antes de llegar a la Argentina. El traslado sobre el Atlántico comenzaría la próxima semana y, al igual que ocurrió con el primer lote, estaría acompañado por aeronaves KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de Estados Unidos para realizar tareas de reabastecimiento en vuelo.
Con esta incorporación, el país contará con 12 F-16 operativos, considerando las seis aeronaves que llegaron el 5 de diciembre de 2025. La adquisición contempla un total de 24 cazas F-16 A/B MLU provenientes de la Real Fuerza Aérea de Dinamarca, cuya entrega está prevista de manera escalonada hasta 2028.
El cronograma podría adelantarse y completar la incorporación de las aeronaves hacia fines de 2027, de acuerdo con una estimación citada en relación con el programa de adquisición.
Mientras continúan las obras de adecuación de la VI Brigada Aérea de Tandil, que será la base definitiva de los F-16, el Área Material Río Cuarto, en Córdoba, funcionará como instalación operativa provisoria para los nuevos aviones.
El Gobierno nacional sostiene que la incorporación de este equipamiento forma parte de un proceso de fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y de las capacidades de defensa y vigilancia del territorio. En ese marco, el vocero presidencial Adrián Ravier había señalado que los F-16 representan un salto en el sistema de defensa y que cuentan con capacidad de interceptación supersónica.
En paralelo, el Ejército avanza en las conversaciones para incorporar helicópteros UH-60L Black Hawk. El objetivo es concretar la operación antes de que finalice el año, aunque todavía no fueron confirmadas las cantidades, los montos ni las fechas definitivas de entrega.
Las negociaciones forman parte de una agenda de cooperación en materia de defensa entre la Argentina y Estados Unidos. En marzo de 2026, el ministro de Defensa, Daniel Presti, mantuvo reuniones en Washington en las que se analizaron distintas alternativas para reforzar las capacidades militares argentinas.
Entre los sistemas planteados durante esas conversaciones estuvieron los vehículos blindados Stryker, los helicópteros Black Hawk y tecnología destinada a prevenir ataques cibernéticos contra infraestructura crítica.
El enfoque de estas negociaciones también contempla las denominadas amenazas híbridas, que combinan distintos tipos de acciones sobre infraestructura estratégica, como puertos, gasoductos, centrales y otras instalaciones consideradas críticas.
En este contexto, la Argentina participa del denominado Escudo de las Américas y es considerada por Estados Unidos como un socio relevante en materia de seguridad regional. Entre los factores vinculados a esta consideración aparecen los recursos energéticos del país, su posición en el Atlántico Sur y su cercanía con el estrecho de Magallanes.
La incorporación de los F-16 constituye así uno de los principales avances del proceso de reequipamiento militar, mientras que la eventual llegada de los Black Hawk permanece sujeta a la definición de las negociaciones actualmente en curso.
Desde el Gobierno indicaron que existe la intención de incorporar estos helicópteros por tratarse de un sistema de armas más moderno respecto del equipamiento actualmente disponible, aunque todavía no hay precisiones definitivas sobre la operación.









