“El fútbol siempre fue igual que la política: corrupto, no es de ahora, viene de hace décadas”, afirmó Caputo. Además, sostuvo que “el fútbol actual es el fiel reflejo de lo que era la política hasta que llegó el presidente Javier Milei”.
En sus declaraciones, el ministro señaló que muchos conocían las irregularidades que cuestiona, pero que algunos sectores se beneficiaban de esa situación. “Todos sabían lo que pasaba y muchos estaban contentos con esa realidad, porque los beneficiaba. Para muchos, es un día triste para el fútbol. Para otros, es un día genial”, expresó.
A través de una publicación en su cuenta de X, también llamó a valorar a quienes se involucran para modificar estructuras que considera atravesadas por la corrupción. En ese sentido, sostuvo que para producir cambios no alcanza con conocer la existencia de irregularidades, sino que hace falta enfrentar a quienes concentran el poder.
Caputo consideró que se necesita “alguien de afuera, enfrentarse con el poder, ganarle y poder cambiarlo, como lo está haciendo Javier Milei”. También afirmó que ese proceso es “muy difícil de lograr, por no decir casi imposible”, y pidió reconocer el trabajo del Presidente y su equipo frente a los sectores que, según dijo, buscan que todo vuelva a funcionar como antes.
Las declaraciones se produjeron en medio de las críticas al arbitraje de Nicolás Ramírez durante el encuentro entre Boca y River. El juez recibió cuestionamientos por su desempeño, especialmente por las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel, que generaron fuertes reclamos desde el equipo visitante.
El presidente de River, Stefano Di Carlo, también apuntó contra el arbitraje y publicó un mensaje en X en el que sostuvo: “Cuando los errores favorecen siempre a los mismos, dejan de ser errores. No tienen vergüenza ni límites. Están destruyendo al fútbol argentino a la vista de todos”.
El dirigente ya había manifestado sus diferencias con el arbitraje local y con la conducción de la AFA. La semana anterior, además, River decidió no participar de la conferencia de prensa protocolar, una decisión que provocó la suspensión del evento. El club también fue el único que votó en contra del nuevo campeonato de Primera División.
De esta manera, el resultado del Superclásico volvió a abrir una disputa que excede lo deportivo y profundizó los cuestionamientos sobre el arbitraje y la conducción del fútbol argentino.









