A pesar de continuar por debajo de los niveles registrados hacia fines de 2023, cuando asumió la actual administración, el ingreso disponible de las familias —el dinero restante luego de cubrir los gastos fijos más básicos— encadenó su segundo mes consecutivo de crecimiento y podría cerrar el segundo trimestre con una variación positiva.
Sin embargo, al contemplar una canasta de gastos más amplia, la evolución del mismo indicador habría sido negativa y habría ingresado en una dinámica irregular similar a la observada en otros sectores de la economía.
El dato surge de una medición elaborada por una consultora privada, que analizó la evolución del ingreso disponible de los hogares y señaló algunos aspectos favorables de cara al próximo año electoral.
Según ese relevamiento, mayo presentó dos elementos positivos: todos los segmentos de ingresos mostraron una mejora respecto de abril y las estimaciones anticipan que junio podría registrar una nueva suba.
No obstante, la recuperación fue moderada. El ingreso disponible aumentó 0,2% en mayo frente al mes anterior, aunque todavía se ubicó 1,8% por debajo del nivel registrado en noviembre de 2023. A esto se suma el elevado nivel de endeudamiento de las familias, cuya carga financiera sobre la masa salarial alcanzó valores elevados.
Los especialistas que realizaron la medición proyectaron que junio podría cerrar con un nuevo incremento y permitir que el segundo trimestre termine con una mejora del 0,5% frente al primer trimestre.
De acuerdo con el informe, el ingreso disponible aumentó 0,6% en la comparación interanual, aunque permaneció por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno. Además, se indicó que todos los segmentos de ingresos registraron mejoras durante mayo.
Los hogares de menores ingresos mostraron un incremento del 0,4% en el mes, recuperando parte de la caída sufrida desde el mínimo registrado en abril de 2024 y acercándose a los valores de noviembre de 2023. En tanto, los hogares de mayores ingresos también tuvieron una mejora del 0,2% mensual y superaron los niveles registrados en ese período.
La medición señaló que los ingresos reales de los hogares aumentaron 0,2% en mayo, impulsados principalmente por los ingresos no laborales, que crecieron 0,9%, y por los ingresos de trabajadores no registrados, que subieron 0,6%.
En contraste, los salarios registrados mostraron una caída del 0,3% en términos reales. Dentro de este grupo, la baja fue más pronunciada entre los trabajadores públicos, con una reducción del 0,6%, mientras que en el sector privado registrado fue del 0,1%.
Por el lado de los gastos fijos considerados esenciales, en mayo registraron un aumento real del 0,1%. La suba estuvo explicada principalmente por los incrementos en transporte público, con una variación del 1,4%, agua, con 0,8%, y alquileres, con 0,5%.
En sentido contrario, los gastos de electricidad y gas disminuyeron 1,3% en términos reales, mientras que las expensas permanecieron sin cambios.
Durante mayo, los gastos fijos representaron el 23% de los ingresos de los hogares. En las familias de menores ingresos alcanzaron el 32%, mientras que en los sectores de mayores ingresos representaron el 14%.
Sin embargo, otra medición privada que utiliza una canasta de gastos más amplia estimó una evolución negativa del ingreso disponible durante mayo.
Según ese relevamiento, el ingreso disponible cayó 2,1% mensual y 5,1% interanual, ubicándose 16,5% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023.
La mayor caída correspondió a los asalariados privados formales, con una baja mensual del 3% y una disminución interanual del 3,3%. Los empleados públicos registraron una reducción mensual del 1,3% y una caída interanual del 10,1%.
En cambio, los jubilados mostraron una mejora mensual vinculada a la desaceleración de la inflación, aunque con diferencias según el nivel de ingresos: quienes perciben la jubilación mínima aumentaron 0,9%, mientras que el resto tuvo una mejora del 1,8%.
La diferencia entre ambas mediciones responde principalmente a la composición de los gastos considerados. Una de las consultoras tomó únicamente gastos considerados esenciales, mientras que la otra incorporó rubros adicionales como comunicación, medicamentos, educación y medicina prepaga.
En relación con el endeudamiento, la carga de deuda de las familias frente a entidades financieras alcanzó el 24% de la masa salarial en abril, último dato disponible. Al incluir transferencias estatales como asignaciones y otros ingresos, ese porcentaje se reduce al 17%.
Al sumar la deuda financiera y los gastos fijos, se estimó que un hogar promedio tiene comprometido cerca del 50% de sus ingresos propios, sin contabilizar subsidios estatales.
Además, la morosidad de los hogares habría aumentado durante mayo. La estimación indica una suba de 0,2 puntos porcentuales, hasta alcanzar una tasa de irregularidad del 12,3%. En el caso de las empresas, la morosidad se habría mantenido estable en 3,3%.
A pesar de la mejora esperada del ingreso disponible durante el segundo trimestre, el consumo masivo continúa sin mostrar una recuperación sostenida.
Según datos de una medición privada del sector, el consumo masivo cayó 1,6% interanual en mayo, aunque registró una mejora mensual del 0,1%. En los primeros cinco meses del año acumuló una baja del 3%.
Por su parte, datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) mostraron que las grandes cadenas de supermercados registraron en mayo una caída interanual de ventas del 0,7%, con un retroceso acumulado del 2,8%. En el caso de los mayoristas, la disminución interanual fue del 2,3%.









