La negociación había estado en pausa recientemente, tras cambios en algunas de las condiciones previamente acordadas por Tigres. Sin embargo, las charlas se reanudaron el miércoles y ambas partes lograron finalizar la transferencia.
Correa desempeñó un papel crucial para facilitar el acuerdo. Tras el entrenamiento del equipo mexicano, se despidió de sus compañeros, del cuerpo técnico y del personal del club, lo que dejó entrever su decisión de continuar su carrera en Núñez.
El entrenador de Tigres, Guido Pizarro, ya era consciente de que no podría contar con el delantero, por lo que decidió no convocarlo para el partido contra Xolos de Tijuana, que correspondía a la primera fecha de la Liga MX.
El atacante, formado en San Lorenzo, había expresado su deseo de volver al fútbol argentino. Su decisión fue determinante ante la resistencia inicial de la dirigencia mexicana, que necesitaba generar recursos para saldar deudas y buscar nuevos refuerzos.
River realizó una primera oferta de 10 millones de dólares, luego la incrementó a 13 millones y finalmente aceptó pagar 15 millones en total por el campeón del mundo.
Correa tuvo una notable actuación en Tigres, donde fue parte de las finales de la Liga mexicana y de la Concacaf Champions Cup, aunque su equipo perdió ambas definiciones, siendo una de ellas resuelta en penales.
Eduardo Coudet había señalado al delantero como una de sus principales prioridades para fortalecer el ataque. El entrenador ha estado en contacto con él durante varios meses, convencido de que puede ofrecer desequilibrio, experiencia internacional y mayor profundidad en el juego.
Con su llegada, Correa se unirá a los refuerzos Mauro Arambarri, Giovanni González, Rafael Santos Borré, Lucas Beltrán y Nicolás Otamendi, quien se integrará al plantel en los próximos días tras su participación en el Mundial.









