La administración argentina busca además modificar algunos términos del pacto a partir de un reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre los aranceles globales impulsados durante la presidencia de Donald Trump. Desde el Gobierno sostienen que no podrían ratificar un acuerdo basado en un marco legal que consideran modificado por esa decisión judicial.
La posición argentina choca con la expectativa de Estados Unidos, donde funcionarios de la administración de Trump plantearon que una renegociación no sería una alternativa. El argumento es que aceptar cambios podría generar un antecedente para que otros países soliciten condiciones similares.
En paralelo, desde Washington se reclama que la Argentina defina una estrategia legislativa y un cronograma concreto para avanzar con la ratificación del Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI).
El calendario parlamentario agrega presión a la negociación. El período legislativo argentino finalizará en noviembre y Milei tiene otras iniciativas consideradas prioritarias. A esto se suma el proceso político de cara a las elecciones de 2027, que podría dificultar el tratamiento de un acuerdo que requiera un respaldo amplio en el Congreso.
La demora, de todos modos, no habría generado hasta ahora un deterioro de la relación bilateral. Una eventual conversación entre Milei y Trump durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se desarrolla esta semana en Nueva York, podría abrir nuevamente el diálogo sobre los términos y los tiempos del pacto.
El acuerdo había sido presentado en febrero como un paso relevante en la relación económica entre ambos países. El entendimiento llegó después de una serie de encuentros entre Milei y Trump y de un período de estrechamiento de los vínculos entre ambos gobiernos.
Entre las medidas adoptadas durante ese proceso también se encuentra un swap de divisas por US$20.000 millones otorgado a la Argentina un año atrás, destinado a fortalecer la posición financiera del país antes de las elecciones legislativas.
En aquel momento, funcionarios estadounidenses consideraban que la aprobación parlamentaria del acuerdo comercial sería un trámite relativamente sencillo. Desde entonces, el Gobierno argentino enfrentó dificultades para avanzar con parte de su agenda legislativa y el escenario político se volvió más complejo.
Estados Unidos también sostiene que ya otorgó beneficios comerciales a la Argentina en el marco de la relación bilateral. Entre ellos menciona una ampliación de 80.000 toneladas en la cuota de exportación de carne argentina y más de 1.600 exenciones arancelarias contempladas en el acuerdo.
Durante agosto, el representante adjunto de comercio de Estados Unidos, Jeff Goettman, visitó Buenos Aires y mantuvo un encuentro con el canciller Pablo Quirno. En esa reunión se destacó la importancia de ratificar el ARTI para avanzar en una agenda económica compartida.
La discusión se encuentra ahora atravesada por las diferencias sobre el marco arancelario estadounidense. Mientras la Argentina plantea revisar el acuerdo a partir del fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, la administración estadounidense busca que el Gobierno de Milei avance con la ratificación del texto firmado en febrero.
El desenlace dependerá de la capacidad del oficialismo para reunir los apoyos necesarios en el Congreso y de las conversaciones que mantengan ambos gobiernos durante los próximos días.









