El avance también se refleja en la cantidad de inversores que incorporan estos activos a sus finanzas. Un estudio de Nexo indica que el 74,3% de los argentinos encuestados tiene algún tipo de inversión en criptomonedas, el porcentaje más alto entre los tres mercados analizados, que incluyen también a Estados Unidos y el Reino Unido.
Sin embargo, la elevada adopción no implica que las criptomonedas se utilicen principalmente como una inversión de largo plazo. En Argentina, su uso continúa asociado en gran medida a la preservación del valor de los ahorros, las transacciones y las necesidades financieras inmediatas.
El informe *The Future of Digital Wealth 2026* señala que, entre los inversores que redujeron sus tenencias de activos tradicionales para destinar dinero a criptomonedas, el 45,8% utilizó fondos que mantenía en efectivo. Otro 26,8% trasladó capital desde acciones, el 16,2% desde bonos y el 11,3% desde bienes raíces.
De acuerdo con el estudio, las criptomonedas ingresan con frecuencia en las carteras argentinas como una alternativa al efectivo, en lugar de formar parte de una estrategia patrimonial de largo plazo. Esta tendencia evidencia una diferencia entre la popularidad de los activos digitales y su integración en una planificación financiera más amplia.
Andrés Ondarra, gerente general de Nexo Argentina, señaló que el país presenta un índice de integración de criptomonedas de 4,62 sobre 10, pese a registrar el mayor nivel de tenencia entre los mercados relevados. Para el ejecutivo, existe margen para ampliar el uso de estos instrumentos en distintas estrategias de ahorro e inversión.
La inflación y la volatilidad cambiaria aparecen entre los factores que impulsan la adopción local. La familiaridad de los argentinos con las herramientas financieras digitales y su adaptación a nuevas tecnologías también contribuyen al crecimiento del sector.
Dentro de este escenario, las stablecoins, criptomonedas cuyo valor está vinculado a una moneda de referencia como el dólar, ganaron protagonismo. Activos como USDT y USDC funcionan para muchos usuarios como una alternativa para mantener sus ahorros vinculados al valor de la divisa estadounidense.
Según el Índice Global de Adopción de Criptomonedas de Chainalysis, estas monedas representan cerca del 60% de las operaciones realizadas en Argentina, una proporción que refleja su relevancia dentro del mercado local.
Al mismo tiempo, el ecosistema avanza hacia una mayor integración con los servicios financieros tradicionales. Las alianzas con compañías de pagos como Mastercard y Visa, junto con las opciones para realizar transferencias, pagos y operaciones internacionales, amplían las posibilidades de uso de los activos digitales.
Matías Alberti, gerente general de Binance para Argentina y el Cono Sur, sostuvo que las fronteras entre el sistema financiero tradicional y el universo cripto son cada vez menos definidas. Como ejemplo, mencionó la posibilidad de pagar con activos digitales mediante tarjetas y códigos QR, sin que el usuario necesite interactuar directamente con la tecnología blockchain.
Las plataformas también incorporan herramientas para generar rendimientos, acceder a liquidez utilizando activos digitales como garantía y administrar diferentes operaciones desde una misma cuenta. Para los referentes del sector, el desafío consiste en ofrecer servicios simples, seguros y confiables que permitan ampliar su utilización.
Las transferencias internacionales constituyen otro segmento en expansión, especialmente entre argentinos que trabajan para empresas del exterior o reciben pagos desde otros países. En estos casos, la tecnología blockchain puede utilizarse como vía para transferir fondos.
El crecimiento del mercado, además, plantea obligaciones fiscales para los tenedores de criptomonedas. Según especialistas tributarios, los criptoactivos deben considerarse en las declaraciones patrimoniales al 31 de diciembre y pueden quedar alcanzados por el impuesto sobre los Bienes Personales. El tratamiento depende, entre otros factores, de dónde se encuentren los activos y de cómo se mantengan.
Las tenencias alojadas en exchanges argentinos podrían considerarse bienes situados en el país, mientras que las mantenidas en plataformas del exterior suelen analizarse como bienes en el extranjero. En el caso de las billeteras de autocustodia o *wallets frías*, existen aspectos cuya interpretación no resulta tan clara.
Gustavo Campos, socio de PwC Argentina, explicó que las ganancias derivadas de la venta de criptoactivos también pueden estar alcanzadas por el Impuesto a las Ganancias. Según el origen de la renta y la moneda utilizada en la operación, las alícuotas mencionadas son del 5% o del 15% para rentas de fuente argentina, y del 15% para las de fuente extranjera, con exclusión de las diferencias de cambio según el tratamiento señalado.
Además, los exchanges que operan en el país deben registrarse como Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) y cumplir con obligaciones de información ante el fisco. A nivel internacional, Argentina se comprometió a implementar el intercambio automático de información sobre criptoactivos en el marco del sistema CARF impulsado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con un plazo previsto para septiembre de 2029.
De esta manera, el mercado argentino combina una adopción creciente de criptomonedas con desafíos vinculados a la planificación financiera, la integración con los servicios tradicionales y el cumplimiento de las obligaciones tributarias.









