El 16 de junio, la selección se enfrentará a Argelia en el Arrowhead Stadium de Kansas City, vistiendo su tradicional camiseta celeste y blanca, acompañada de pantalones y medias azules, un conjunto que solo había utilizado recientemente en una victoria ante Angola a fines de 2025. Emiliano Martínez, o quien ocupe su lugar en el arco, se vestirá completamente de naranja. En el segundo encuentro, ante Austria en el AT&T Stadium de Dallas, Argentina repetirá la combinación anterior, aunque el arquero cambiará a un uniforme verde. Finalmente, en el cierre de la fase de grupos, se presentará con una nueva camiseta negra adornada con detalles celestes y azules, que hizo su debut en marzo durante una fecha FIFA en la Bombonera, frente a Mauritania y Zambia.
La vestimenta para el resto del torneo se definirá una vez que se conozca el cuadro final. Más allá de las consideraciones comerciales o las supersticiones propias del fútbol, el principal criterio suele ser práctico: prevenir confusiones visuales entre los equipos. Por tanto, se seleccionan tonos claros para uno y oscuros para el otro.
Si bien Argentina ha sido históricamente reconocida por su camiseta celeste y blanca, a lo largo de los años ha habido variaciones que se han convertido en sinónimo de momentos inolvidables. En 1978, la selección planeaba usar un uniforme azul en caso de ser necesario, pero terminó disputando todos sus partidos con su indumentaria tradicional. Lo mismo ocurrió en 1982, cuando, ya con Maradona consolidado, el equipo mantuvo su uniforme habitual hasta ser eliminado por Brasil.
El cambio llegó en México 1986, donde se acuñó el mito de la camiseta azul. Con este uniforme, Maradona anotó dos de los goles más icónicos en la historia de la Copa del Mundo ante Inglaterra: el empate con la mano y la histórica corrida que resultó en el ‘Gol del Siglo’. La historia detrás de esta camiseta es un relato fascinante. Tres días antes del partido contra Inglaterra, la FIFA decidió que Argentina debía usar su uniforme alternativo porque el equipo inglés vestía de blanco. La única opción era la camiseta azul, utilizada en el 1-0 sobre Uruguay en los octavos de final. El desafío era el calor, ya que Carlos Bilardo pedía un tejido más ligero, pero el modelo azul era más pesado.
Así comenzó una carrera contrarreloj. Rubén Moschella, en ese entonces un empleado de la AFA, recorrió tiendas de deportes en la Ciudad de México hasta encontrar un juego de camisetas lisas, más ligeras, aunque sin escudos ni números. Se improvisó con viejos emblemas de la AFA y se cosieron números brillantes en lugar de blancos. Fue con esta indumentaria improvisada que Argentina logró uno de sus mayores triunfos históricos.
En Italia 90, se presentó otra combinación memorable: camiseta celeste y blanca, pantalones y medias blancas. Con este uniforme, Argentina empató contra Rumania y eliminó a Brasil gracias al gol de Caniggia. En otro partido, frente a Yugoslavia, utilizaron una mezcla singular: camiseta azul, pantalón negro y medias blancas. En la final contra Alemania, volvieron al azul, aunque con pantalones blancos.
A partir de 1994 y hasta 1998, las variaciones continuaron. En Estados Unidos, contra Grecia, Argentina jugó completamente de azul en el partido que estuvo marcado por el último grito de Maradona ante las cámaras. Este modelo se volvió uno de los más demandados por los hinchas años después. En Francia 1998, el equipo utilizó la indumentaria azul tanto contra Croacia como en la victoria por penales ante Inglaterra.
Sin embargo, el color azul también se asocia con momentos difíciles. En Corea-Japón 2002, el equipo de Marcelo Bielsa debutó con una victoria ante Nigeria, pero terminó siendo eliminado ante Suecia con camiseta azul y pantalón blanco. Una situación similar se repitió en 2006, donde tras una contundente victoria 6-0 sobre Serbia, la selección fue eliminada en penales frente a Alemania mientras vestía la alternativa azul, en un partido donde Messi no participó. El gol de Martín Palermo ante Grecia en Sudáfrica 2010 también estuvo marcado por este uniforme.
En Brasil 2014, los pantalones y medias blancas volvieron a hacer aparición. Argentina jugó los primeros partidos así, venció a Países Bajos en semifinales con el uniforme clásico, pero perdió en la final ante Alemania, nuevamente con el azul. En Rusia 2018, la elección de un uniforme completamente negro para el debut ante Islandia simbolizaba un ambiente tenso, culminando en una Copa llena de conflictos internos y un rendimiento muy por debajo de las expectativas.
La Copa Mundial de 2022 reafirmó que ninguna camiseta es garantía de éxito ni condena al fracaso. Argentina comenzó el torneo con la tradicional celeste y blanca y, a pesar de perder en el debut ante Arabia Saudita, finalmente se alzó con el trofeo frente a Francia. Durante ese camino, enfrentó a Polonia con el uniforme azul y jugó contra Países Bajos y Croacia con pantalones blancos. Como es habitual en la rica historia del fútbol argentino, los colores siempre han sido parte integral de la narrativa. Y en 2026, nuevamente, evocarán los recuerdos de otro capítulo de la Copa del Mundo.









