“Mi primer encuentro en Buenos Aires comenzó con un regalo inesperado. El ministro de Economía, Luis Caputo, me regaló una camiseta de la selección argentina con mi nombre y el número 10, el icónico número de Messi”, escribió Georgieva en un blog en la página del Fondo.
Esta fue la primera actividad que realizó el lunes, cuando se reunió con Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili. Posteriormente, se encontró con estudiantes y empresarios, y el martes recorrió Vaca Muerta. Se trató de la primera visita de un director gerente del organismo en ocho años al país, que actualmente es su mayor deudor.
“Fue un comienzo adecuado para mi primera visita oficial. Cuando Messi finalmente levantó el Mundial en Qatar tenía 35 años, una edad en la que muchos futbolistas ya se han retirado. Su triunfo fue la culminación de años de perseverancia, contratiempos y dedicación incansable. Subrayó lo genial que es y que los logros requieren persistencia y pueden tardar más de lo esperado”, añadió.
Georgieva comparó la transformación económica con la trayectoria de Messi, señalando que restaurar la estabilidad es un proceso complejo y que las mejores recompensas se obtienen tras un largo período de esfuerzo. “Eso se me quedó grabado durante mi visita a Argentina esta semana. Dondequiera que iba, me encontraba con personas que miraban más allá de los desafíos actuales y se preguntaban sobre el futuro de su país en la próxima década”, dijo. “Para un país que ha pasado gran parte de su historia reciente centrado en la próxima crisis, la capacidad de mirar a un horizonte más largo me pareció la señal más alentadora de todas”.
Se refirió a lo que describió como una “estabilización impresionante”. En este contexto, subrayó que “Argentina ha enfrentado uno de los momentos económicos más difíciles de su historia moderna”, marcado por un alto déficit, inflación superior al 200%, contracción económica, y una pobreza que superó el 50 por ciento, con salarios y ahorros en caída.
“Hoy en día, la situación es notablemente diferente”, afirmó. Explicó que “Argentina ha logrado dos años consecutivos de superávits fiscales primarios por primera vez en 15 años. La economía está creciendo. La inflación ha caído hasta alrededor del 30 por ciento. La pobreza ha disminuido. El Banco Central está reconstruyendo las reservas internacionales. Los costos de endeudamiento soberano han caído. Las principales agencias de calificación crediticia han mejorado el país. Además, se han aprobado más de 45 mil millones de dólares en proyectos de inversión”, precisó.
Estos logros reflejan, según Georgieva, el compromiso con la estabilidad y las decisiones políticas firmes de la administración actual, y la perseverancia del pueblo argentino. “La estabilización le devuelve a un país algo que no se puede medir fácilmente: el tiempo. Cuando las familias creen que los precios se mantendrán estables, comienzan a ahorrar en lugar de simplemente protegerse de la inflación. Cuando las empresas creen que las políticas seguirán siendo predecibles, invierten a largo plazo. Los bancos pueden ofrecer créditos de más duración, y los gobiernos pueden centrarse en mejorar las instituciones en lugar de responder a la próxima emergencia”, explicó.
La directiva del Fondo también habló sobre su experiencia en Bulgaria durante la hiperinflación y crisis bancaria en la década de 1990, cuando los ahorros de su madre desaparecieron “casi de la noche a la mañana”. Relató que la recuperación de la estabilidad requirió reformas complicadas, una construcción institucional más sólida y persistencia durante muchos años, destacando que los beneficios de dicho esfuerzo no se obtienen de inmediato. “Con el tiempo, la confianza regresó, lo que impulsó la inversión y mejoró el nivel de vida”, afirmó, añadiendo que Bulgaria posteriormente adoptó el euro.
En relación al contexto global actual, Georgieva definió un escenario “cada vez más incierto”, donde los patrones comerciales están cambiando, las tensiones geopolíticas son altas y la inteligencia artificial transforma industrias a gran velocidad. “En este entorno, la estabilidad macroeconómica no solo es deseable; es un prerrequisito para atraer inversiones, generar empleo y mantener la competitividad”, enunció.
La jefa del FMI destacó el gran potencial de Argentina, visibilizado en los yacimientos de Vaca Muerta. “Argentina cuenta desde hace tiempo con recursos naturales de clase mundial, y Vaca Muerta demuestra su talento en ingeniería, su capacidad emprendedora y el compromiso de líderes del sector público y privado. Esto ocurre en un momento en que el mundo busca suministro energético seguro y confiable”, acotó. También noteo las oportunidades en otros sectores, como la minería, que está en auge, y los servicios basados en el conocimiento, que generan anualmente casi 10 mil millones de dólares.
Georgieva enfatizó que el desafío para la próxima fase es garantizar que estas oportunidades se distribuyan a lo largo de toda la economía. “Ese mensaje fue evidente en mis conversaciones con líderes empresariales, quienes celebraron la renovada estabilidad del país y la creciente confianza de los inversores, al tiempo que enfatizaban la necesidad de reducir las barreras a la inversión para ampliar la recuperación a más sectores”, indicó.
Compartió una interacción con una maquilladora llamada Marina, quien le comentó que trabaja en tres empleos y que, a pesar de las dificultades, espera que el país se mantenga firme. “Sus circunstancias no han cambiado de la noche a la mañana. Lo que ha cambiado es su confianza en que el proceso puede durar”, contó. También mencionó una charla con la bailarina de tango Mora Godoy, quien ha construido una escuela de baile para ofrecer becas a jóvenes con pocas oportunidades.
Georgieva agregó que esta misma idea también se hizo presente durante un encuentro con estudiantes, donde las preguntas no se centraron en el corto plazo, sino en inteligencia artificial, innovación, liderazgo y el lugar de Argentina en la economía global. “A lo largo de estas conversaciones, el mensaje común fue alentador: Argentina empieza a mirar más allá de la próxima crisis hacia las oportunidades”, sostuvo.
“El éxito no se medirá solo en términos de menor inflación, mejores reservas o finanzas públicas más saludables. Se medirá por cuántas empresas, grandes y pequeñas, invierten, si se expanden, si los trabajadores encuentran mejores empleos y salarios más altos, y cómo más argentinos se benefician del crecimiento económico en su vida cotidiana”, concluyó.
Además, la directora del FMI se refirió a los pasos futuros en la relación entre el organismo y Argentina. “Nuestro rol es apoyar las políticas e instituciones que hagan posible la estabilidad duradera. La propuesta del Gobierno para un banco central más fuerte e independiente puede ayudar a que el progreso sobre la inflación perdure. Un marco duradero de responsabilidad fiscal, con normas claras y sólidas instituciones, podrá ayudar a los futuros gobiernos a preservar los logros duramente alcanzados hoy”, precisó.
“Sin embargo, la transformación económica de Argentina también llevará tiempo. El país ha sentado las bases para un futuro más estable. El desafío ahora es mantener el rumbo, y continuar construyendo las instituciones, la confianza y las oportunidades que permitirán que el progreso actual se convierta en una prosperidad duradera.”









