El conflicto no afecta solamente a los trabajadores de la planta. Vecinos, comerciantes y prestadores de servicios también expresaron su preocupación ante una eventual caída del consumo, debido al peso que los ingresos de los empleados tienen sobre la actividad económica local.
Frente a la falta de respuestas sobre los despidos, los salarios adeudados y el futuro de la planta, familiares de los trabajadores comenzaron un acampe frente al establecimiento. La protesta comenzó el martes y ya lleva tres noches, con empleados, parejas, hijos y otros familiares que se organizan en turnos para permanecer en el lugar.
La situación afecta especialmente a familias que durante más de una década dependieron del salario de la planta como principal fuente de ingresos. Muchos de los trabajadores tienen entre uno y cinco hijos y actualmente enfrentan dificultades para cubrir gastos básicos como alimentos, servicios de luz y gas y las cuotas de las obras sociales.
El deterioro de las condiciones laborales comenzó hacia fines de 2024, cuando Granja Tres Arroyos inició un procedimiento preventivo de crisis, aunque el trámite finalmente no llegó a formalizarse.
Luego se acordó con los trabajadores una reducción salarial del 9%, a cambio de una compensación que debía abonarse en ocho cuotas. Los empleados aceptaron el acuerdo, pero la empresa solamente cumplió con dos de esos pagos.
Posteriormente, los salarios comenzaron a abonarse en diez cuotas, lo que provocó una fuerte fragmentación de los ingresos mensuales. En algunos casos, los trabajadores no llegaron a percibir más de $100.000 por mes a través de esos pagos parciales. A esto se suman deudas correspondientes a aguinaldos y tres meses de salarios.
El acampe reúne tanto a empleados despedidos o suspendidos como a sus grupos familiares. Mientras algunos permanecen frente a la planta, otros se organizan para continuar con las tareas de cuidado en sus hogares.
La incertidumbre también alcanza a quienes se habían trasladado desde otras localidades para trabajar en la empresa y ahora enfrentan mayores dificultades para encontrar una alternativa laboral cercana.
La intendenta de Capitán Sarmiento, Fernanda Astorino, se acercó al lugar para dialogar con los trabajadores. Posteriormente, el municipio difundió un comunicado en el que señaló que la situación está vinculada con dificultades de la empresa y confirmó que la actividad se encuentra detenida de manera indefinida.
Desde la comuna también señalaron que algunos trabajadores continúan esperando el pago de salarios y aguinaldos adeudados. Ante esta situación, Astorino anunció la puesta en marcha de asistencia alimentaria para las familias que atraviesan mayores dificultades y gestiones con empresas prestadoras de servicios para colaborar con quienes no pueden afrontar sus facturas.
La preocupación se extiende al conjunto de la localidad debido al posible efecto de la interrupción de los ingresos sobre comercios y prestadores de servicios. La falta de alternativas laborales fuera de la planta representa además una dificultad adicional para quienes buscan reemplazar rápidamente sus fuentes de ingresos.
Comerciantes y prestadores locales acompañan el reclamo ante la posibilidad de que una prolongada interrupción de los salarios derive en una disminución de las ventas. Capitán Sarmiento ya había atravesado anteriormente el cierre de otras fuentes de empleo, entre ellas algunas fábricas textiles.









