La continuidad de la planta se definió después de una reunión con el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, quien planteó la necesidad de sostener la actividad productiva y preservar los puestos de trabajo privados. La empresa confecciona prendas para distintas marcas de indumentaria y actualmente cuenta con unos 30 empleados.
Tras ese encuentro, la compañía confirmó que decidió mantener sus operaciones y continuar en la provincia con respaldo del Gobierno de Catamarca. Ahora resta definir las condiciones de la asistencia que brindará la administración provincial para contribuir a sostener la actividad.
Uno de los principales puntos en discusión es el costo logístico que implica operar desde Catamarca. De acuerdo con fuentes del sector, el Gobierno provincial analiza colaborar para reducir los gastos vinculados a una logística que alcanza unos 1.000 kilómetros. También se contemplan gestiones relacionadas con servicios y otras herramientas que pueda aportar la provincia.
La posibilidad de cerrar la planta había avanzado durante los últimos meses como consecuencia de la disminución de la demanda de indumentaria en el mercado argentino. La empresa, que en sus comienzos llegó a emplear a unas 150 personas, redujo de manera significativa su plantilla durante los últimos dos años y actualmente mantiene alrededor de 30 trabajadores.
El recorte comenzó a principios de 2026 y se realizó de manera progresiva. La intención fue avanzar con las desvinculaciones gradualmente, mientras la empresa atravesaba la caída de la actividad y acumulaba mercadería por encima de los niveles de demanda.
Antes del cambio de escenario, la dirección de la compañía había explicado que la crisis del sector y la pérdida de consumo habían afectado la rentabilidad del negocio. También había señalado que se había intentado sostener la actividad mediante distintas alternativas, pero que la reducción de la demanda había vuelto inviable la continuidad bajo las condiciones existentes.
Con la decisión de mantener abierta la fábrica, quedó planteada además la posibilidad de recuperar parte de los puestos de trabajo perdidos si la demanda de indumentaria vuelve a crecer. Por ahora, la prioridad es sostener los 30 empleos actuales y avanzar en un esquema de asistencia provincial.
Jalil también remarcó durante el encuentro la importancia de las industrias que generan empleo privado en Catamarca y manifestó su intención de preservar especialmente aquellas actividades que requieren una importante cantidad de trabajadores. En ese marco, el pedido para la empresa fue mantener la producción.
La continuidad de ICSA también tiene impacto sobre el sector textil radicado en la provincia. Un eventual cierre podría generar preocupación entre otras plantas instaladas en Catamarca y, según estimaciones mencionadas por fuentes del sector, poner en riesgo alrededor de 1.500 puestos de trabajo en el conjunto de las fábricas textiles.
La instalación de empresas de indumentaria en Catamarca formó parte de una estrategia de promoción de actividades privadas con capacidad para generar empleo. En ese proceso también se radicaron en la provincia firmas dedicadas a la fabricación de camisetas de fútbol, medias y ropa de trabajo.
ICSA se incorporó a ese entramado productivo y desarrolló capacidad para trabajar con algunas de las principales marcas de indumentaria del país y del exterior. Su actividad incluye la confección para distintas compañías del sector.
La caída del consumo modificó ese escenario y llevó a la empresa a evaluar el cierre de sus operaciones. Esa posibilidad había sido comunicada a los trabajadores antes de la intervención del Gobierno provincial.
Por el momento, las negociaciones entre la empresa y la administración de Catamarca continúan. Todavía no se definió el mecanismo concreto para reducir el impacto de los costos logísticos ni el resto de las herramientas de asistencia que podría implementar la provincia.









