Uno de los principales focos de conflicto está vinculado con la composición del Consejo de Seguridad Nacional, cuya integración fue incorporada al dictamen del proyecto sobre Malvinas. Los sectores cercanos a Caputo sospechan que Bullrich estuvo detrás del pedido de aliados para sumar al Ministerio de Seguridad al organismo. La cuestión es relevante para el asesor presidencial, quien pretendía que el Consejo estuviera integrado únicamente por el área de Inteligencia, una postura que expresó públicamente en su cuenta de X.
También surgieron sospechas sobre una posible intención del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, de incorporar legisladores al organismo. Esa propuesta no quedó incluida en el dictamen aprobado y desde la Cámara baja negaron que Menem hubiera impulsado la modificación.
Sin embargo, el malestar con Bullrich también tiene un componente de política exterior. La senadora reconoció explícitamente la derrota de Flávio Bolsonaro y el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, a diferencia del presidente Javier Milei, que optó por no pronunciarse públicamente sobre el resultado, ni siquiera a través de su canciller. Para el sector identificado con Las Fuerzas del Cielo, esa diferencia representó un cuestionamiento a la posición política del Gobierno.
La discusión quedó expuesta a partir de una publicación del legislador bonaerense Agustín Romo, alineado con Santiago Caputo. En su cuenta de X, escribió: “Este es un gobierno de derecha. No de centro ni de centro derecha. Las tibiezas déjenlas en sus casas. Córranse que la libertad avanza”. Desde la Casa Rosada confirmaron que el mensaje estaba dirigido a Bullrich, mientras que en el Senado también lo interpretaron de esa manera, aunque le restaron importancia.
La publicación marcó una señal de distanciamiento de un sector oficialista que, hasta entonces, había mantenido una posición cercana a la senadora en su disputa con Karina Milei.
Desde el entorno de Bullrich niegan que haya tenido responsabilidad en la modificación del Consejo de Seguridad Nacional. Consideran, además, que las críticas públicas estuvieron relacionadas con la intención de ese sector de respaldar a Caputo en su postura sobre Brasil y su intento de ayudar a Bolsonaro a salir de ese país.
El bullrichismo también expresó su malestar por los cuestionamientos a la incorporación del Ministerio de Seguridad. “Se creen 007, son ridículos”, afirmó un dirigente cercano a la senadora, quien sostuvo que la presencia de esa cartera buscaba darle “legalidad” al organismo.
Desde el sector que responde a Caputo rechazaron esa interpretación y defendieron una estructura más concentrada en la estrategia de inteligencia y seguridad nacional. “En Estados Unidos no funciona así. El asesor de seguridad nacional no está condicionado por homeland security. Es más estratégico el rol. No es que vas a mandar a la cana a hacer un allanamiento menor, minucias”, argumentaron.
En el entorno de Bullrich sostienen que la incorporación de Seguridad fue una concesión a los aliados durante la negociación del proyecto y aseguran que Santiago Caputo estaba al tanto de que ese pedido seguía vigente.
En Balcarce 50, sin embargo, manejan otra interpretación. Consideran que el planteo no surgió de los aliados, sino de una iniciativa de Menem para incorporar representantes del Poder Legislativo. Desde el entorno del titular de Diputados aclararon que no intervino directamente en la decisión y que únicamente transmitió la propuesta.
Diputados que participaron del debate y hablaron bajo reserva también negaron que Bullrich haya tenido participación. Según su versión, la incorporación del Ministerio de Seguridad respondió al pedido de “varios diputados”, sin especificar a qué bloques pertenecían, y Menem aceptó la propuesta. Además, señalaron que no mantienen contacto con la senadora por los asuntos de la Cámara baja, del mismo modo que ella no se comunica con ellos por las cuestiones del Senado.
Las diferencias con Bullrich también tienen antecedentes. En el sector de Caputo cuestionan su desempeño y le reprochan haber perjudicado el proyecto de creación de una agencia de migraciones que el asesor presidencial había diseñado. La iniciativa buscaba replicar un organismo similar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), encargado de ejecutar deportaciones y objeto de fuertes controversias en ese país. “No compartimos criterios con Monteoliva”, afirmaron desde Las Fuerzas del Cielo.
Por su parte, Karina Milei mantiene la estrategia de no responder públicamente a la senadora. En su entorno consideraron que la postura de Bullrich sobre Brasil fue “correcta”, al marcar una diferencia con la decisión de Milei de evitar cualquier reconocimiento o felicitación a Lula por su triunfo electoral. Sobre los cuestionamientos del sector de Caputo, prefirieron no pronunciarse.
La secretaria general y sus colaboradores también restaron importancia a los anteriores desmarques de Bullrich. Describen sus diferencias como “más de lo mismo” y consideran que pierden impacto político por su reiteración. Por el momento, aseguran que no tienen previsto profundizar el enfrentamiento.
De esta manera, la senadora queda atravesada por dos estrategias dentro del oficialismo: por un lado, los cuestionamientos abiertos de Las Fuerzas del Cielo, que la acusan de enfrentarse a Caputo y apartarse de la línea oficial en política exterior; por el otro, el silencio del sector de Karina Milei, que evita responderle y mantiene distancia.
Las diferencias por Brasil, el proyecto sobre Malvinas y la composición del Consejo de Seguridad Nacional vuelven a exponer las tensiones entre los principales sectores del Gobierno, en un escenario en el que las disputas internas conviven con las negociaciones legislativas y la preparación del oficialismo para las próximas elecciones.









