Después de 58 años de desmemoria, el Estado argentino avanza en la reparación histórica de una de las tragedias más luctuosas en la historia del fútbol nacional: la Tragedia de la Puerta 12, donde más de 70 personas perdieron la vida. Un proyecto de ley presentado en el Senado por el legislador de Chubut Carlos Linares busca subsanar esta deuda histórica, dando un primer paso hacia la creación de un memorial en recuerdo de las víctimas. Este homenaje, titulado “El Ángel de la Puerta 12”, está destinado a establecerse cerca del estadio de River Plate, el lugar donde ocurrió este trágico evento. La obra es una escultura de 3,5 metros de altura que representa a Rubén Ángel Ochoa, un joven de 17 años que falleció durante la tragedia, envuelto en una bandera de Boca Juniors que su madre le había confeccionado. El diseño del artista plástico Jorge Aranda ilustra al adolescente ascendiendo hacia la eternidad, con un brazo alzado hacia el cielo, simbolizando tanto una búsqueda de justicia como una interrogante sobre lo sucedido. En el pedestal de la escultura aparecerán grabados los nombres de las víctimas identificadas, dejando espacios en blanco para aquellos cuyos nombres aún no han sido reconocidos. Según lo establecido en el proyecto de ley, el memorial funcionará como un lugar de reparación simbólica y recuerdo perpetuo. La maqueta del monumento fue presentada por primera vez el 1° de julio en un acto en el Senado, donde se expuso la iniciativa de Linares, que incluye otros tres ejes para desarrollar una política pública de reparación histórica. “A los familiares, pedirles perdón por tanto tiempo para reconocer errores”, manifestó Linares, visiblemente conmovido, durante el evento que se realizó en el Salón Auditorio Emar Acosta, con la asistencia de familiares de las víctimas y sobrevivientes. En un hecho significativo, por primera vez asistieron juntos representantes de River Plate y Boca Juniors, algo inédito en la historia de la tragedia. Las declaraciones del senador por Chubut marcaron un momento histórico en la relación de las instituciones argentinas con el suceso ocurrido el 23 de junio de 1968, cuando, según la cifra oficial, 71 personas perdieron la vida en el Estadio Monumental durante un partido River-Boca. Si el proyecto de ley obtiene el visto bueno, la instalación del memorial cercanías del estadio de River deberá ser validada por la Legislatura porteña. Tal como se ha mencionado, el escultor Aranda, amigos de Rubén Ochoa de esa época, y los creadores del espacio de memoria consideran que, dada la magnitud de la escultura y el espacio necesario para su colocación, el Parque de la Innovación sería el sitio más adecuado, justo al lado de la actual Puerta M, que anteriormente era la Puerta 12. “En la obra observamos a Rubén con su bandera, que fue la que le cosió su madre. Al mismo tiempo, él emerge de una bandera que presenta variadas texturas, reflejando los colores. Este grupo escultórico mantendrá el color natural del material utilizado. Esa bandera conecta con su puño izquierdo, que simboliza su esencia, aferrándose a su propia bandera y a la vida, impulsándolo hacia arriba”, explicó el artista. Además, destacó que en la parte posterior del monumento se visualizan alas que en su nombre llevan implícitas las características de Rubén Ángel Ochoa, haciendo que de este modo, con el memorial, su esencia perdure. El impulso de este proyecto legislativo surge de la investigación de Pablo Lisotto, quien elaboró un libro titulado Una tarde de junio, donde recopiló más de 150 testimonios directos que fueron ignorados por las crónicas de la época, así como documentos históricos. Su labor dejó al descubierto distintas desinformaciones que se han perpetuado durante décadas: confirmó que la Puerta 12 estaba abierta y que no había molinetes, pero que la vía de salida fue bloqueada por un operativo policial que intentaba apresar a la barra brava del club. Además, se comprobó que no todos los fallecidos eran aficionados de Boca, sino que había hinchas de River, Argentinos Juniors y Racing. Los testimonios recogidos también sugieren que la cantidad de muertos supera la cifra oficial, con al menos 74 víctimas identificadas, aunque las versiones policiales de la época sugieren que el total podría exceder los 200 fallecidos. En el acto del Senado, también estuvieron presentes individuos cuyas vidas quedaron irrevocablemente alteradas aquella tarde de junio de 1968. Diana Von Bernard, hermana de Guido, una de las víctimas, compartió que su hermano, de 20 años, asistió al partido y no regresó. “Las familias, los sobrevivientes, somos resilientes, somos olvidados”, expresó con profunda emoción. Diana narró su ardua lucha a lo largo de los años, colocando flores y carteles en la Puerta 12 (ahora M), a veces siendo retirada por los agentes de seguridad del club. Para ella, este acto simboliza el cierre de un dolor acumulado durante décadas y el inicio de una anhelada justicia. Asimismo, Miguel Pierro, otro sobreviviente, describió de forma impactante lo que ocurrió en las escaleras. A sus 18 años, quedó atrapado bajo un montón de cuerpos. “Recuerdo que debía soportar el peso y me concentré en respirar de manera tranquila y pausada para conservar energía. Logré sentarme, pero mi cabeza permanecía en la pila humana”, relató. Pierro recordó los gritos de quienes clamaban por sus madres, que se apagaban gradualmente ante la asfixia. Su testimonio actúa como voz de quienes no pudieron expresarse. Como se mencionó, el evento contó con la presencia conjunta de dirigentes de River Plate y Boca Juniors. Rodrigo Daskal, presidente del Departamento de Museo e Historia de River, y Alejandro Veiga, prosecretario general de Boca, coincidieron en que, más allá de la rivalidad deportiva, la historia de la Puerta 12 es un suceso trágico que debe unir a ambas instituciones en la búsqueda de la verdad. Daskal subrayó la voluntad de River para colaborar en la investigación y honrar la memoria de las víctimas. Veiga, quien también estuvo presente en el estadio aquel día a los 9 años, resaltó el impacto emocional que tuvo en la identidad del hincha de Boca y la importancia de que las generaciones jóvenes conozcan lo sucedido para evitar que se repita. El senador Linares enfatizó que la historia de la Puerta 12 ha sido “narrada a medias”. Durante años, el relato oficial, forjado durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, intentó responsabilizar a las víctimas, sugiriendo que la tragedia fue consecuencia de la histeria de los hinchas o de eventos menores. No obstante, durante el acto se consolidó la noción de que la negligencia estatal y policial fue el motor detrás del desastre. Finalmente, el legislador reconoció que “este país ha conocido este tipo de olvidos” y que sus disculpas “representan solo el inicio de un camino para que las víctimas no hayan muerto en vano y tengan el reconocimiento que merecen.”








