En un artículo publicado en su blog personal, Cavallo sostuvo que la denominada ortodoxia monetaria, que durante la campaña electoral había estado asociada a propuestas como la dolarización y la eliminación del Banco Central, no ocupa actualmente un lugar central en la estrategia económica del Gobierno.
Para el exministro, el esquema debería avanzar hacia un sistema bimonetario similar al de Uruguay y Perú, en el que el peso y el dólar puedan coexistir y competir, con iguales posibilidades para cumplir las funciones propias de una moneda.
Cavallo consideró que el Gobierno debería acompañar su política de equilibrio fiscal con un proceso planificado hacia ese modelo monetario y cambiario. En ese marco, planteó que la eliminación completa del cepo y la autorización del libre movimiento de capitales entre la Argentina y el exterior constituyen condiciones necesarias para avanzar en esa dirección.
El economista también diferenció la ortodoxia monetaria del control estricto de la cantidad de dinero. Según su interpretación, la emisión no necesariamente genera inflación cuando está respaldada por un aumento equivalente de las reservas. Como antecedente, mencionó el funcionamiento de la Convertibilidad durante la década de 1990.
También cuestionó la utilización de controles cambiarios como mecanismo para sostener un determinado valor del dólar. En su análisis, un sistema monetario ortodoxo debería contar con reglas claras y previsibles en materia monetaria, cambiaria y financiera.
En ese punto, Cavallo hizo referencia a decisiones adoptadas durante la actual gestión, entre ellas el reemplazo de las LELIQ por deuda del Tesoro y el anuncio realizado en 2025 sobre el control de la base monetaria ampliada. A su entender, este tipo de medidas no se ajusta a un esquema basado en reglas monetarias estables.
Una de las principales propuestas del exministro es avanzar hacia la eliminación de las restricciones cambiarias y permitir la libre circulación de capitales. Según sostuvo, una vez eliminado el cepo, el tipo de cambio debería determinarse en un mercado único y libre, sin mecanismos destinados a contenerlo artificialmente.
Como antecedente, Cavallo señaló el período comprendido entre diciembre de 1989 y marzo de 1991, previo a la implementación del régimen de Convertibilidad. En su análisis, un mercado cambiario libre permitiría reducir las expectativas de una eventual corrección abrupta del tipo de cambio.
El economista también sostuvo que una mayor libertad cambiaria beneficiaría especialmente a los sectores exportadores de bienes y servicios, al permitirles obtener una remuneración que considere adecuada para su actividad.
Además, planteó que la eliminación de los controles cambiarios y la libre movilidad de capitales podrían contribuir a una reducción significativa del riesgo país, uno de los objetivos que considera relevantes para la evolución futura de la economía argentina.









