El aplazamiento del debate generó una intensa discusión interna. La mesa política, que planea reunirse nuevamente el jueves, día en que Bullrich cumplirá 70 años, enfrenta cada vez más posturas divergentes, afectando directamente la agenda legislativa.
Mientras algunos vieron esta maniobra como una posibilidad para convocar a una nueva sesión con el fin de avanzar en el pliego de María Verónica Michelli, desde el círculo cercano a Bullrich negaron esta interpretación, señalando que la intención era ganar tiempo para fortalecer el apoyo. Otra corriente sostiene que fue un acuerdo con la bancada peronista, a cambio de aprobar los pliegos en cuestión.
“La semana pasada nos faltaban dos votos. Estábamos en 35 y Patricia no arriesga con dos menos. Imaginate si alguien se levantaba al baño”, argumentó un colaborador cercano a la senadora.
A pesar de que dos de los nueve miembros de la mesa política dudaban sobre la posibilidad de una sesión el próximo miércoles, el bloque oficialista afirma haber realizado los ajustes necesarios en el proyecto, asegurando que tienen los apoyos requeridos para su aprobación y que la convocación sigue en pie.
Es relevante señalar que la ley, que se planeaba discutir junto a los pliegos de jueces y fiscales, fue retrasada por directiva de la alta cúpula ante la falta de consenso reportada por la senadora. Este aplazamiento propició un intercambio de versiones y acusaciones entre las facciones libertarias.
En este momento, el optimismo predomina en la bancada violeta liderada por la ex ministra, que afirma contar con, al menos, los 37 votos necesarios para la sanción del proyecto de ley elaborado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. “El problema era el capítulo de Tierras, pero ya está resuelto. Los votos están”, confirmaron en la bancada.
Asimismo, una fuente del Gobierno indicó que el capítulo 3, que incluye modificaciones en leyes sobre manejo de fuego, expropiaciones y tierras rurales, encontró resistencia por parte de ciertos senadores radicales, entre ellos Maximiliano Abad, Flavio Fama y Carolina Losada, algo que la senadora había comunicado al Poder Ejecutivo el jueves pasado. Además, mencionó que en este momento se llevan a cabo conversaciones para modificar el articulado que genera rechazo entre los aliados.
“Hubo un pedido específico para dejar margen para seguir negociando tras enterarnos de que Patricia no contaba con los votos necesarios para tratar la ley el pasado jueves”, comentó un legislador, añadiendo: “Necesitamos tiempo para continuar con las negociaciones tanto internas como externas. Por eso, no sería conveniente sesionar el miércoles”.
De cara a la posible sesión del miércoles, se estima reunir entre 39 y 40 votos, teniendo el respaldo de bloques aliados si se permiten los cambios en el capítulo 3. Sin embargo, un integrante del reducido círculo de confianza del presidente Javier Milei criticó a la senadora, cuestionando su versión sobre la falta de consensos. “Era previsible que se tratara, incluso llegó con un dictamen firmado por todos. No se puede no presentar a sesionar si no tenés los votos. Patricia actúa como siempre: traiciona”, afirmó.
El líder de un bloque en la Cámara Alta enfatizó que el jueves pasado, “los votos estaban presentes”, pero que se optó por posponer la discusión del proyecto debido a modificaciones de último minuto. “Para evitar inconvenientes, decidimos posponerlo porque tendríamos otra sesión este jueves”, justificó.
En algunos círculos del Gobierno han resurgido las acusaciones contra la senadora, a quien se le responsabiliza de haber planeado la sesión según sus intereses y de trasladar alertas al Ejecutivo para justificar el aplazamiento de la ley, con el objetivo de avanzar en el tratamiento del pliego de Michelli en la semana siguiente. Desde su entorno, esta versión fue categóricamente desmentida, argumentando que el pliego de Michelli iba a discutirse en la primera sesión si se votaba la ley de tierras.
Las críticas no solo se dirigieron hacia Bullrich. En medio del intercambio de señalamientos, algunos apuntan a que actuó en coordinación con Santiago Caputo, un asesor presidencial, acusándolo de haber intentado restringir ciertos pliegos judiciales como el de Emilio Rosatti, hijo del juez Horacio Rosatti. “Bullrich complicó la sesión y enredó la ley, generando alarmas sobre tierras y extranjerización cuando no era así. Lo hizo con la aprobación de Caputo. Esa es su naturaleza, no les importa lo que sea mejor o peor para el Gobierno”, manifestaron desde uno de los sectores violetas.
Paralelamente, una fuente del ámbito legislativo intentó establecer un vínculo entre las acciones de Bullrich y la vicepresidenta Victoria Villarruel, cuya relación con el Poder Ejecutivo es prácticamente inexistente. “Durante el receso, desde el Salón Rosado, Villarruel pedía a algunos legisladores que respaldaran a Bullrich”, señaló otra fuente, aunque el equipo de la titular del Senado desmintió esta afirmación.
A pesar del descontento que se siente en la administración libertaria, en el Poder Ejecutivo niegan la posibilidad de una ruptura con la legisladora. Esto fue evidenciado a través de la imagen entre Karina Milei y Patricia Bullrich, donde se enfatizó que “todo está más que bien. Ha tenido algunas diferencias que ha expresado, pero es valorada por el Presidente”, manifestó un colaborador de Milei. “Es un espacio plural, diverso y amplio”, coincidió otro funcionario.
Fiel a su estilo y a pesar de los reclamos, la senadora ignoró las críticas internas y externas, compartiendo un video musicalizado con la canción “Se dice de mí” de Tita Merello, interpretada por La Joaqui. En línea con la interacción digital, Bullrich hizo referencia al desafío electoral que se le atribuye para 2027. Horas antes, Damián Arabia, diputado y su intérprete, había afirmado que la senadora “estará donde el proyecto la requiera”.









