Entre los 130 pasajeros del charter DC-8 Giuseppe Verdi de Alitalia se encontraban gobernadores, políticos, intelectuales, artistas y solo dos deportistas: el boxeador Abel Cachazú y José Sanfilippo, reconocido como uno de los máximos goleadores del fútbol argentino.
El inicio del vínculo de Sanfilippo con el peronismo
Sanfilippo recordó en numerosas ocasiones cómo comenzó su conexión con el peronismo: “En 1945, yo tenía 10 años y el peronismo recién empezaba. Me acuerdo que le agarré dos tapas de olla a mi vieja y con los pibes del barrio, en Parque Chacabuco, salimos a gritar ¡Viva Perón!”.
Un año más tarde, su padre los llevó a un acto en la Avenida 9 de Julio. “Recuerdo un palco enorme y a mi viejo que nos dejó en un lugar seguro. Él hizo distintas colas para retirar un juguete, una sidra y un pan dulce. Fue la primera vez que en mi casa tomamos una sidra. Y nos hicimos peronistas. Nosotros éramos de una familia muy humilde, cuatro hermanos. El único que laburaba era mi viejo, que era motorman de tranvía y ómnibus”, narró.
El primer encuentro con Perón
Sanfilippo conoció a Perón en 1951, en los Campeonatos Evita. En ese entonces, el goleador tenía 16 años y Perón recibió a un grupo de deportistas en la Casa de Gobierno.
A lo largo de los años, Sanfilippo conservó su identidad peronista, aunque no militó activamente. Ya como futbolista de San Lorenzo, inició relaciones con los sindicalistas Lorenzo Miguel y José Ignacio Rucci, fervientes hinchas del club.
Durante el exilio de Perón en España, el goleador visitó al líder con distintos clubes: San Lorenzo, Boca, la Selección Argentina e incluso Nacional de Montevideo.
Durante una de esas visitas, Sanfilippo tuvo una conversación memorable: “Me mira y me dice: ‘¿Cómo le va Sanfilippo? ¿Qué le pasa que lo veo con cara de enojado?’. Le contesté que estaba con mucha bronca porque en la Argentina el gobierno militar decía que su gobierno robó. Perón me mira y me dice: ‘La casa es grande’. Luego se para y hace como que agarra una tiza y me explica: ‘Vea, Sanfilippo, si yo tuviera poder como presidente de la República Argentina firmaría un decreto que diría: Yo Juan Perón autorizo al gobierno argentino a que se robe el 20% de lo que produce. Pero lo obligo a que invierta el otro 80%. Seríamos uno de los mejores países del mundo. Pero ¿sabe lo que hacen ahora? Se afanan el 80% y después se reúnen para ver qué carajo hacen con el 20%’. Era un vidente… un fenómeno”.
Del llamado de Lorenzo Miguel al llegada a Ezeiza
El 7 de noviembre de 1972, Lorenzo Miguel y Ricardo Otero invitaron a Sanfilippo a ser parte del vuelo que buscaría a Perón. El 14 de noviembre, el avión de Alitalia despegó rumbo a Italia. Dos días después, la delegación emprendió el camino de regreso a Buenos Aires.
El ambiente en el avión era festivo. “Había mucha emoción. Cuando el capitán anunció que estábamos llegando a territorio argentino comenzamos a cantar la Marcha Peronista. Y creo que también cantamos el Himno nacional. Pero estuvimos girando dos horas en el aire antes de aterrizar. La pasamos fulero, me asusté mucho. Empezamos a mirar por las ventanillas. Estaban los militares y uno no sabía si un loco podía agarrar una avioneta y estrellarse contra el avión. Finalmente aterrizamos”, finalizó Sanfilippo recordando aquella significativa experiencia.









