Con su celular como única fuente de luz, logró llegar a un ventanal, que rompió con una fuerte trompada para poder escapar. Una vez en el patio, llamó a su madre: “Se nos prende fuego la casa, por favor, vení”, le expresó con desesperación.
Silvia, madre de Nicolás, regresaba de su trabajo como conductora de aplicaciones y se encontraba a pocas cuadras de la vivienda cuando recibió el llamado de su hijo. “Era un desastre. Perdimos todo, no se distinguían las cosas. Los bomberos llegaron en 15 minutos, pero ya había arrasado con todo”, relató el entrevistado.
Los vecinos relataron que minutos antes del siniestro, escucharon una explosión que llamó su atención. En poco tiempo, el fuego consumió casi por completo la casa ubicada en la calle Fátima al 3100, en Castelar, provincia de Buenos Aires.
Los bomberos trabajaron por más de tres horas para sofocar las llamas, y varias horas después, reapareció un nuevo foco que también debieron extinguir. Según se cree, el incendio fue ocasionado por una falla en la estufa a gas: “En los videos de las cámaras de los vecinos se observa que el fuego comenzó en la zona de la estufa y se escucha la explosión”.
Frente a esta situación, Silvia, sus dos hijos y un grupo de vecinos se organizaron para limpiar. “No quedó ni el piso. Toda la madera se consumió y lo que se salvó está inusable por el hollín. La pérdida es total, la casa quedó totalmente inhabitable”, relató.
Silvia se mostró abatida: “Cada vez que entro, me pongo a llorar, no lo puedo creer. Es una pesadilla. De la noche a la mañana me quedé sin nada, es desesperante. Agradezco que mi hijo pudo salir, pero el dolor persiste”.
Actualmente, ella y su hija de 23 años residen temporalmente en un pequeño departamento que pertenece a otra de sus hijas, quien recientemente se mudó con su novio. “La dueña nos dejó quedarnos hasta fin de mes, pero es muy complicado estar cuatro personas en un ambiente”, explicó.
Por su parte, Nicolás permanece en un quincho precario en el fondo, donde intenta cuidar a su mascota, que no puede llevar al departamento. “Sacó el revoque, limpió, pero no quiere dejar la casa. Se pasa llorando”, comentó.
Además del impacto emocional del incendio, Nicolás, de 29 años, también sufrió la pérdida de su herramienta de trabajo: una bicicleta que utilizaba para hacer delivery. Su hermana menor, por su parte, también se encuentra desempleada, lo que agrava aún más la situación familiar.
Entre lágrimas, Silvia compartió que su vida ya había estado marcada por una tragedia: “Tengo esta casa desde hace 29 años, y hace 17 me quedé sola tras el suicidio de mi marido. Todo el barrio me conoce por eso. Y ahora esto… Es increíble cómo a veces la vida te castiga así”.
Aquel día, Silvia también celebró su cumpleaños, un momento difícil tras lo sucedido. “Me decían feliz cumpleaños y en esos momentos recordaba lo ocurrido. La verdad es que fue terrible. Cumplí 57 años y este será un año que nunca olvidaré”.
Al soplar las velas, ella deseó conseguir los materiales necesarios para reconstruir su hogar. Ya se ha acercado al municipio, donde le prometieron algunas chapas y tirantes, aunque reconoce que es solo el comienzo de un proceso largo. “Arena, cal, cemento, todo sirve. Hay mucho por hacer, pero lo más urgente es empezar a reconstruir porque no tengo luz, ni gas, ni agua”.
La preocupación aumenta con la llegada de pronósticos de lluvia para el fin de semana: “¿Qué va a pasar? Lo único que falta es que se inunde”, lamentó, mientras solicitó cualquier tipo de colaboración. Quienes deseen ayudar a la familia pueden hacerlo a través del alias Flia.herling, a nombre de Silvia Natalicchio.









