Para justificar su propuesta, Milei hizo un paralelo histórico con la creación de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, el 20 de marzo de 1602, que introdujo la sociedad de responsabilidad limitada y, según afirma, ha desatado el verdadero potencial del capitalismo.
“Solo cuando la ley estableció un techo al riesgo el capital se desplegó con verdadera fuerza. La revolución industrial que se encendió años más tarde no fue completada por la ingeniería, sino por el derecho corporativo neerlandés. La máquina y la persona jurídica fueron, juntas, la doble hélice de la prosperidad moderna”, expuso el presidente.
Desde ese momento, mencionó que el PIB global se multiplicó más de 200 veces, el ingreso per cápita se elevó 15 veces y la población creció también en un factor de quince, subrayando que la sociedad de responsabilidad limitada “merece un lugar entre los diez inventos más trascendentes de la historia”.
El presidente reconoció que este concepto ha enfrentado críticas a lo largo del tiempo. Recordó que en 1824 los detractores argumentaban que la responsabilidad limitada permitía a los adinerados “ofrecer una porción de sus excedentes para la formación de una empresa, jugar con ese excedente… y luego, si los fondos resultaran insuficientes para satisfacer todas las demandas, retirarse a la seguridad de su fortuna intacta y dejar el cebo para que lo devoren los pobres peces engañados”.
Milei planteó que este debate resurge en la actualidad de nuevas maneras: citó un fallo reciente de un tribunal de distrito estadounidense que, en el caso Sarcuni vs. bZx DAO, definió a las organizaciones autónomas descentralizadas como una sociedad colectiva, privando a sus miembros de los beneficios de la responsabilidad limitada. “Al ingresar en una nueva era tecnológica, esta es precisamente la arquitectura jurídica equivocada”, señaló.
Aseguró que “la lógica de 1602 sigue vigente hoy” y que las empresas gestionadas por agentes de IA necesitan el mismo marco jurídico que ha sustentado al capitalismo durante más de cuatro siglos. “En el principio de la revolución industrial, Adam Smith ilustró el potencial de la tecnología y las economías de escala en su célebre descripción de la fábrica de alfileres”, señaló el presidente. “Y, así como la revolución industrial nos liberó de las limitaciones del músculo humano, la IA nos liberará de las limitaciones del cerebro humano, empujando la productividad más allá de nuestros sueños más ambiciosos”.
Este razonamiento fue fundamental, según Milei, para la presentación del proyecto de ley en el Congreso, que se basa en tres pilares. El primero es el compromiso de mantener la IA libre de regulación, permitiendo su crecimiento “sin la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida”.
El segundo pilar implica la creación de una nueva categoría jurídica en Argentina: la corporación no humana, compuesta por entidades operadas por IA o robots. Argumentó que este marco de responsabilidad limitada “no es un lujo, sino una condición necesaria para su existencia” y añadió que la participación de accionistas humanos sería opcional.
El tercer pilar consiste en ofrecer un entorno fiscal competitivo: estas corporaciones disfrutarán de una baja tasa impositiva sobre las ganancias y los accionistas podrán escoger el régimen de gobierno que prefieran, siempre que declaren a los beneficiarios finales, reafirmando que “Argentina no tiene interés en convertirse en un paraíso para capitales ilícitos”.
La columna también contenía un balance de la gestión y un llamado a los inversores. “La Argentina se transformó en los últimos dos años”, manifestó. “La inflación, que alguna vez fue una amenaza existencial, ha sido domada, aunque el trabajo aún no ha concluido”, mencionó. Explicó que el superávit fiscal, combinado con “el programa de desregulación más ambicioso del mundo”, ha permitido que la economía retome una senda de crecimiento tras 15 años de estancamiento. “Las inversiones fluyen hacia nuestros recursos energéticos y mineros de primer nivel, en una región de estabilidad geopolítica que es cada vez más escasa”, añadió el presidente.
“Durante demasiado tiempo, la Argentina construyó un laberinto de restricciones que transformó lo que fue una de las naciones más ricas del mundo en una comunidad empobrecida. Afortunadamente, estamos cambiando esto”, subrayó y destacó que en 2024 y 2025 el país avanzó 20 posiciones en el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage, “la mayor mejora de cualquier nación en ambos años”.
“Estamos abiertos a los negocios”, concluyó, y evocó el espíritu de los mercaderes neerlandeses que convirtieron a Ámsterdam en la capital financiera del siglo XVII, afirmando que el gobierno busca ofrecer “el entorno jurídico y fiscal más atractivo para las empresas de IA que definirán el siglo XXI”.
El cierre de su columna fue una declaración ambiciosa: “Que Buenos Aires sea para la IA lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación a vela: el lugar donde la imaginación jurídica alcanzó al momento tecnológico y el mundo cambió.”









