Desde su primer partido internacional ante Uruguay en 1901, donde la Selección lució una camiseta completamente blanca, el equipo adoptó el icónico diseño de franjas verticales celestes y blancas que perduró a lo largo de su historia, protagonizando hazañas y conquistas. Aunque hubo variaciones en detalles como el número de franjas, el cuello y los puños, el diseño fundamental se mantuvo, a punto de ser cambiado antes del Mundial 90.
Hasta ese momento, Argentina había sido vestida por la firma francesa Le Coq Sportif durante los Mundiales de 1982 y 1986, siendo la última participación en la Copa América de 1989, antes de que Adidas regresara como proveedor principal. La marca alemana se mantuvo en la escena, salvo por un breve período a fines de los 90 y principios de los 2000, cuando la británica Reebok hizo su aparición.
A pocos meses del inicio del Mundial en Italia, donde el equipo dirigido por Carlos Salvador Bilardo defendía su título, Oscar Tubío, diseñador de moda y experto en marketing, propuso un cambio radical en la indumentaria nacional a las autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En 1986, el Comité Ejecutivo de la AFA había aprobado una camiseta diseñada por Tubío, quien curiosamente comparte su cumpleaños con Manuel Belgrano, el creador de la bandera argentina.
Tubío, conocido por su conexión con el espectáculo y el deporte, poseía una tienda de indumentaria llamada ‘El Jardín de Oscar’ en el centro porteño, donde popularizó la moda de las camisetas estampadas. Su experiencia en el fútbol incluía el diseño de camisetas para Boca y River, y tenía vínculos con la empresa argentina Gatic, dueña de los derechos de Adidas en el país.
“Maradona y el resto de los jugadores estaban enamorados de la camiseta con la bandera argentina y el sol. Hasta al presidente Menem le gustaba”, relató Tubío, quien impulsó la Ley N° 23.208 promulgada en 1985, que autorizaba la utilización del sol en la bandera argentina, eliminando las restricciones impuestas por un decreto del gobierno de Perón.
Este gesto fue crucial para la camiseta que Messi utilizará esta noche, que presenta una reinterpretación del Sol de Mayo en su diseño, extendiéndose desde el centro del pecho hacia los lados y continuando en la espalda, como homenaje tanto a la nación como al capitán.
Previo al Mundial 90, Tubío, Julio Humberto Grondona (presidente de la AFA) y Fernando Galmarini (secretario de Deportes) sostuvieron una reunión en la que se debatió el uso de la novedosa camiseta. Sin embargo, el encuentro no resultó como esperaba Tubío, ya que Grondona, con un semblante de descontento, cuestionó su acercamiento al presidente Menem sobre este tema y también señaló la resistencia de Bilardo a cambios tras haber ganado en 1986. Fue una situación compleja, dado el apego de Bilardo a la superstición y su deseo de mantener el diseño habitual.
Mientras Tubío exigía regalías por su diseño, se encontró con el obstáculo de tener que pagar una suma considerable para que su camiseta fuera vista en el Mundial, cuya cifra, estimada en 300.000 dólares, resultó ser insuperable. Las negociaciones se rompieron repentinamente.
A pesar de los intentos de Galmarini por calmar la situación, Tubío salió frustrado de la reunión y poco después publicó una carta explicando la razón por la que la camiseta con la bandera argentina no sería utilizada por el equipo en el Mundial. Grondona le sugirió que su diseño se empleara en la selección de baloncesto, pero Tubío rechazó la oferta.
Aquella innovadora camiseta, que había generado interés en diversos medios, fue rápidamente descartada. Argentina inauguró el Mundial 90 vestida con la clásica indumentaria de bastones celestes y blancos, portando el logo de la AFA y el trifolio de Adidas, mientras que la alternativa de color azul que había diseñado quedó sin uso.
A pesar del desacuerdo, Tubío mantuvo una relación cordial con Grondona, quien reconoció que nunca había tenido la intención de cambiar la camiseta de la Selección, aunque admitió que su decisión estuvo influenciada por presiones.
El 1994 marcó un giro, cuando un amistoso en el estadio Ferro Carril Oeste permitió a Maradona lucir la camiseta diseñada por Tubío. Fue un evento organizado por el Pato Fillol a favor de ALUBA (Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia), con una asistencia que superó las 20.000 personas. En el partido, además de Maradona, participaron otros destacados jugadores como el Tata Brown y el Gringo Giusti. Tubío, quien diseñó también la camiseta del otro equipo, revivió la idea de una indumentaria que alguna vez fue noticia y que exhibió Charly García en un recital.









