El experto explicó que, similar a otros seres vivos, las plantas atraviesan etapas de actividad alta y baja. Factores como la luz, la temperatura y la humedad influyen en su funcionamiento, por lo que acciones como el riego, la poda o el trasplante son más efectivas si se llevan a cabo en horarios específicos.
“Las plantas tienen momentos de descanso y si las tocas a esas horas les molesta, como te molestaría a vos”, explicó Calderón al referirse a la inactividad nocturna de las plantas.
Durante la noche, las plantas continúan viviendo y respirando, aunque su actividad se reduce considerablemente. La falta de luz detiene la fotosíntesis y altera varios procesos fisiológicos que se desarrollan durante el día.
“En ese momento del día las plantas disminuyen su actividad y descansan”, argumentó el jardinero. Por esta razón, sugiere evitar manipulaciones innecesarias mientras están en este estado.
No obstante, esto no implica que regar de noche necesariamente acabe con una planta. El problema radica en que el agua se queda más tiempo sobre las hojas y en el sustrato debido a las temperaturas más bajas y a la reducción de la evaporación.
Esta humedad prolongada puede generar condiciones propicias para la aparición de hongos y enfermedades, particularmente en especies más vulnerables.
Calderón recomienda regar por la mañana. De este modo, las raíces tienen tiempo para absorber el agua antes del calor máximo del día y el exceso puede evaporarse naturalmente.
Además, realizar el riego temprano ofrece múltiples beneficios. Este mismo principio puede aplicarse a otras labores de jardinería, como la poda y los trasplantes, que suelen dar mejores resultados durante el día, cuando la planta está fisiológicamente más activa.
El jardinero también destacó comportamientos interesantes del mundo vegetal. Uno de ellos es la termorregulación, un proceso en el que las plantas liberan agua a través de sus hojas para bajar su temperatura.
“Sueltan agua por las hojas para refrescarse”, detaló. Este fenómeno contribuye a crear ambientes más frescos, lo que explica por qué debajo de un árbol se siente una temperatura más agradable en comparación con la exposición directa al sol.
Otro aspecto fascinante es la comunicación entre plantas. Según Calderón, muchas especies envían señales químicas a través de sus raíces cuando una de ellas enfrenta estrés, enfermedades o ataques de plagas.
Incluso, algunas plantas han desarrollado mecanismos de defensa más complejos. Cuando ciertos insectos herbívoros las atacan, pueden liberar compuestos volátiles que atraen depredadores naturales de esas plagas, creando un sistema de protección que involucra a otros organismos en el ecosistema.
Para Calderón, entender estos ritmos naturales es fundamental para el cuidado eficiente de cualquier jardín o planta de interior. Más que tratar a las plantas como seres humanos, se trata de reconocer que son organismos vivos cuyo funcionamiento varía según la luz, la humedad y el momento del día.









