A medida que se difunden videos en redes sociales, se pueden observar los incidentes ocurridos en Copacabana, Río de Janeiro, y en Buzios, dos de los puntos de encuentro preferidos por los seguidores que se congregaron para presenciar la gran final del torneo.
Uno de los clips más destacados muestra los disturbios en la avenida Atlántica de Río de Janeiro. Allí, diferentes grupos de hinchas argentinos se reunieron en kioscos y bares para seguir la final, pero las imágenes revelan escenas de violencia, con enfrentamientos a puño limpio y patadas en medio de la calle, mientras algunos conductores intentaban evitar la zona conflictiva.
Ante estos altercados, la Policía Civil de Río de Janeiro intervino, dispersando a los violentos mediante golpes y gas pimienta.
Otro foco de conflicto tuvo lugar en Rua das Pedras, en Buzios, un área muy visitada por turistas argentinos. Las grabaciones de testigos muestran a grupos enfrentándose cerca de la avenida José Bento Ribeiro Dantas y Rua Manoel Turíbio de Farias, donde se había montado una pantalla gigante para ver el partido. En estas imágenes, se observa el intercambio de golpes y el lanzamiento de botellas de vidrio, mientras otros asistentes intentan alejarse o grabar la situación con sus teléfonos.
En el Obelisco porteño, lo que se presentaba como una noche festiva concluyó en una violenta confrontación alrededor de las 23:45, casi cinco horas tras la final entre Argentina y España. Entre los miles de asistentes que se reunieron en el centro de la ciudad para celebrar el subcampeonato mundial y rendir homenaje a los jugadores, un grupo significativo de personas se enfrentó a la Policía. Como resultado, al menos 15 personas fueron detenidas, y varios asistentes y policías resultaron heridos.
Según la información oficial, los primeros incidentes ocurrieron cuando algunas personas sobrepasaron la reja perimetral del Obelisco, desencadenando enfrentamientos donde se arrojaron botellas de vidrio y otros objetos contundentes hacia los agentes. Las autoridades respondieron a las agresiones lanzando gases lacrimógenos, logrando reducir a algunos ofensoras, aunque muchos se resistieron y se dispersaron en diferentes direcciones. Además, siete policías sufrieron lesiones de diversa gravedad.
Un camión hidrante de la Infantería se desplazó por la intersección de Avenida 9 de Julio y Corrientes para hacer frente a los agresores, activando sus cañones de agua.
Durante la secuencia violenta, varias personas resultaron heridas, incluyendo un hombre que fue golpeado en la cara por un individuo que huía. Este fue retirado por otros participantes del enfrentamiento, así como una mujer que también necesitó asistencia. Se desconoce su estado de salud.
La confrontación tuvo una duración de aproximadamente 20 minutos y se concentró alrededor del Obelisco, donde miles de personas, incluidos familias con niños y grupos de amigos, se habían reunido desde temprano para animar al equipo de Lionel Scaloni. A medida que culminó el partido desfavorable, la concentración de personas en el área comenzó a crecer.









