Las diversas corrientes peronistas dirigieron sus críticas hacia el mandatario argentino, quien descalificó a Lula, tildándolo de “ladrón” y “presidiario”, además de referirse al “riesgo Lula” en comparación con el “riesgo Kuka” que afronta el país. Axel Kicillof, ex ministro de Economía, afirmó: “La Argentina respeta a las naciones hermanas y apuesta a la integración regional. Milei no representa el sentir del pueblo argentino. Brasil es nuestro principal socio comercial. Con estas provocaciones, Milei pone en riesgo inversiones, exportaciones, miles de puestos de trabajo y los intereses de la Argentina. La relación con Brasil merece responsabilidad, no provocaciones”.
El Frente Renovador, bajo el liderazgo de Sergio Massa, adoptó una postura similar, indicando que la relación con Brasil es crucial para numerosas pequeñas y medianas empresas e industrias argentinas. Advirtieron sobre los peligros de un conflicto diplomático con su principal socio comercial.
El diálogo, el respeto y una agenda orientada a la producción y crecimiento inclusivo son fundamentales para mantener las relaciones bilaterales, criticando al Gobierno por priorizar la confrontación política frente a los intereses estratégicos de Argentina.
La diputada provincial y referente de La Cámpora, Mayra Mendoza, destacó la trayectoria de Lula: “Trabajador metalúrgico, líder sindical, valiente contra la dictadura, mejor presidente de la historia de su país, se sobrepuso a tres derrotas electorales hasta llegar al gobierno, víctima del lawfare, amigo de Argentina, compañero de Néstor y Cristina”. Ella también recordó que, al igual que Cristina Fernández, Lula fue secuestrado, pero regresó para volver a ejercer su presidencia.
Por su parte, Sergio Uñac expresó que “las peleas y faltas de respeto hacia un país hermano como Brasil no son útiles para los argentinos”. Subrayó que la política exterior debe ser “seria, inteligente y responsable”. Guillermo Michel, del PJ Federal, coincidió al aseverar que “insultar a un aliado estratégico es absolutamente irresponsable”.
Kirchner también criticó la actitud de Milei, resaltando que “Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas”, y la importancia de mantener relaciones diplomáticas sólidas.
Natalia de la Sota, desde Córdoba, coincidió en que los insultos de Milei hacia Lula son irresponsables y no reflejan la opinión del pueblo argentino. Denunció que el candidato presidencial convierte la violencia verbal en su estrategia política, degradando el debate democrático.
El consenso no se detuvo aquí; también se hizo evidente en las críticas a la visita de Kristalina Georgieva. Máximo Kirchner señaló que es la primera vez en ocho años que el FMI realiza este tipo de visitas, sugiriendo que su presencia podría estar más relacionada con la gestión de deudas que con el bienestar económico del país. Kirchner propuso una legislación para que el Congreso tenga la autoridad sobre el endeudamiento externo, estableciendo distinciones claras entre las deudas a pagar y aquellas derivadas de decisiones políticas.
Carlos Bianco, Jefe de Gabinete bonaerense, se mostró escéptico respecto a la visita de Georgieva, afirmando que el FMI no ha traído beneficios a Argentina desde su ingreso al organismo en 1956.
Así, surgen coincidencias entre sectores del peronismo sobre la estrategia de negociación por la deuda y la postura frente al FMI, una rareza en un contexto de notables diferencias.









