Este aumento es interpretado por el Ejecutivo como una señal de recuperación tras el desgaste que causó el caso Adorni, lo que había congelado parte de la agenda gubernamental y forzado un reordenamiento del Gabinete. En los pasillos oficiales, se considera que el cambio de etapa, la llegada de Diego Santilli y el relanzamiento de las negociaciones con gobernadores han revitalizado al Presidente.
Desde la Casa Rosada, se asocia este movimiento con las expectativas en torno a la reforma electoral. Varios funcionarios afirman que, si el Congreso aprueba la suspensión o eliminación de las PASO, el oficialismo intensificará su campaña, enfrentándose tanto al kirchnerismo como a los sectores más dialoguistas de la oposición, con miras a las elecciones de 2027.
En los despachos de Balcarce 50, se reservan dos reformas que consideran fundamentales para un posible segundo mandato: la reforma previsional y la constitucional. Funcionarios aseguran que “no son propuestas de campaña, pero son lo más importante en la agenda”.
El jefe de Estado se refiere a la reforma previsional como una propuesta de segunda generación. Milei ha afirmado que no impulsará esta iniciativa durante su mandato del 2023 al 2027 y llegó a destituir al anterior titular de ANSES tras la divulgación pública de que el área trabajaba en detalles técnicos de dicha reforma.
Además, el Gobierno evalúa una reforma constitucional de carácter liberal. Se mencionan cambios en relación con los plazos de las elecciones legislativas, que actualmente se realizan cada dos años, así como una estructura más ortodoxa en términos fiscales, de emisión monetaria y de independencia del Banco Central, entre otros aspectos.
Antes del período electoral, el Ejecutivo planea avanzar con una reforma tributaria o un acuerdo general de reducción de impuestos para 2028, buscando llegar a la campaña con una promesa de alivio fiscal futuro que esté vinculada al mantenimiento del superávit y a la continuidad del programa económico.
Se está preparando un esquema de visitas a provincias previo a las elecciones, con un enfoque similar al de 2025. La prioridad será concentrar la presencia de Milei y de los principales candidatos en aquellos distritos con mayor número de electores y que tengan un impacto significativo en la competencia a nivel nacional.
Estas visitas también serán utilizadas como herramientas de negociación con los gobernadores, independientemente de si compiten juntos en la boleta o no. Desde el oficialismo se comprende que la presencia presidencial, el nivel de la campaña y el despliegue territorial pueden ser parte de los acuerdos a nivel distrital.
La Libertad Avanza trabaja en un detallado mapa de entendimientos, mostrando disposición a ceder o negociar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos, San Luis, Santa Fe, Santa Cruz y Chubut, entre otros, siempre asegurando la cohesión del armado nacional de la fuerza.
Por otro lado, el Gobierno tiene la intención de mantener candidatos propios en provincias como Córdoba, Salta, Jujuy y Misiones. “Romina Diez será la primera candidata a senadora y Bornoroni seguirá en pie para la gobernación”, explican respecto a la estrategia electoral en Santa Fe y Córdoba.
Las negociaciones no se limitarán únicamente a las listas de candidatos, también abarcarán temas de financiamiento partidario en cada distrito, selección de candidatos competitivos, movilización de la militancia y la tonalidad del discurso de campaña. “No vamos a afirmar que el gobernador es narco”, ejemplifican en el Gobierno, señalando que el tono de confrontación puede moderarse de acuerdo a la provincia.
La Casa Rosada desea realizar campaña con las reformas ya aprobadas y con aquellas que enviará en la parte final de su mandato. Entre estas se encuentran la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, así como los códigos Penal, Civil y Aduanero, la propuesta de inocencia fiscal, la reforma presupuestaria inspirada en el “shutdown”, la regla fiscal, y temas de seguridad y defensa.
El objetivo es combinar esta agenda con resultados económicos y de seguridad. La reducción de la inflación, el equilibrio fiscal, la normalización financiera y los indicadores de seguridad serán aspectos que el oficialismo pretende resaltar en contraste con el “modelo” kirchnerista, con Axel Kicillof como figura clave en la polarización.
El primer mandatario también busca ordenar la interna para este nuevo periodo. Santiago Caputo y las Fuerzas del Cielo no prevén disputar el armado territorial, pero sí colaborarán en estrategias, discursos y campaña. En el Gobierno se señala que el objetivo es preservar las estructuras de poder dentro del Ejecutivo en caso de que Milei logre la reelección y abrir una nueva etapa de reformas con mayor capacidad política.









