El comportamiento regional mostró diferencias importantes. Mientras que la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires profundizaron la caída, el interior del país presentó una evolución más estable. Los datos reflejan así que la contracción del consumo no tuvo el mismo impacto en todas las regiones y que los hogares del área metropolitana enfrentaron un ajuste más fuerte.
En cuanto a los hábitos de compra, la cantidad de visitas a los puntos de venta se mantuvo firme y aumentó un 1,1% durante el trimestre. Sin embargo, la mayor concurrencia no se tradujo en un incremento del volumen adquirido. Por el contrario, los consumidores redujeron el tamaño de sus canastas y controlaron con mayor atención el desembolso realizado en cada compra.
La cautela alcanzó a buena parte de las categorías analizadas. Solo tres de cada diez lograron crecer o recuperar parte del terreno perdido durante los meses anteriores. En tanto, el 44% registró una disminución y otro 23% fue relegado dentro de las prioridades de compra.
Entre los segmentos que mostraron mayor resistencia estuvieron los alimentos secos, con una baja del 1,7%, y las infusiones, que retrocedieron 2,4%. Los lácteos, en cambio, tuvieron una caída del 7,6%, mientras que las bebidas alcohólicas disminuyeron 10,6%. Las bebidas sin alcohol fueron una de las pocas categorías con una variación positiva, aunque leve, del 0,5%.
El análisis también mostró diferencias según la composición de los hogares. Los hogares unipersonales fueron el único grupo que logró mantener su volumen durante el segundo trimestre, con una mejora del 1,1%. Las familias integradas por tres y cuatro personas, por su parte, registraron el mayor descenso, del 5,1%.
Los cambios en el comportamiento de los consumidores también se reflejaron en los canales de venta. La búsqueda de compras inmediatas favoreció a los comercios de cercanía, donde aumentaron las operaciones vinculadas con necesidades urgentes y reposición. También ganaron participación los formatos pequeños de productos comercializados en almacenes, kioscos y autoservicios.
La evolución fue diferente en el denominado canal moderno. Los autoservicios aumentaron un 7,8% su volumen durante el trimestre, mientras que los hipermercados y supermercados registraron una caída del 12,7%. Los mayoristas, en tanto, retrocedieron un 11,9%.
Las promociones alcanzaron niveles elevados, aunque no consiguieron compensar completamente la reducción del volumen vendido. En este contexto, la búsqueda de opciones accesibles, tanto por precio como por el monto desembolsado en cada compra, pasó a tener un peso mayor en la elección de los canales y formatos.
Desde el sector de consumo masivo señalaron que las marcas enfrentan el desafío de acompañar a consumidores que ajustan sus gastos y que, al mismo tiempo, buscan sostener tanto la adquisición de productos básicos como determinados consumos asociados al bienestar, el placer o alternativas consideradas más saludables. La estrategia, según el análisis, requiere atender a los formatos y canales más adecuados y ofrecer distintas alternativas de valor.
El escenario del segundo trimestre puede resumirse en una combinación de menor volumen comprado, más visitas a los comercios, tickets de menor tamaño y una mayor preferencia por las compras de reposición. Dentro de ese panorama, el AMBA presentó el retroceso más marcado, mientras que el interior mostró un comportamiento más estable y los hogares unipersonales fueron los que mejor sostuvieron su nivel de consumo.
A estos datos se suman cifras correspondientes a julio de 2026, difundidas posteriormente por otra consultora privada, que mostraron una baja interanual del consumo masivo del 2,6% frente al mismo mes de 2025. Sin embargo, en la comparación mensual se registró un crecimiento del 4,2% respecto de junio, lo que plantea una posible mejora gradual durante la segunda mitad del año. En el acumulado de los primeros siete meses, el consumo todavía presentó una caída del 2,9%.
La mejora mensual alcanzó a todos los canales relevados. Los supermercados de cadena aumentaron sus ventas un 4,2%, los autoservicios independientes un 3,6%, los mayoristas un 5,3%, las farmacias un 5,2% y el comercio electrónico un 6,3%.
De todos modos, la evolución continúa mostrando diferencias entre categorías y formatos. Algunas canastas presentaron variaciones positivas en todos los canales, mientras que otras comenzaron a mostrar señales de recuperación. El comportamiento de julio, por lo tanto, incorpora indicios de una posible mejora, aunque el consumo acumulado todavía permanece por debajo de los niveles del año anterior.









