La nueva reunión se lleva a cabo después de que la conciliación obligatoria establecida por el Ministerio de Capital Humano expirara sin lograr que las partes firmaran un acuerdo. A pesar de los esfuerzos realizados, las delegaciones llegaron a un estado de agotamiento, pero decidieron continuar con las conversaciones de forma voluntaria hoy a las 13:30, lo que representa una extensión informal del proceso, conocida como “conciliación voluntaria”, que busca mantener la paz social sin que haya un documento oficial firmado.
Los sindicatos involucrados en este proceso son el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA), que en conjunto representan entre 10.000 y 12.000 trabajadores del campo.
El panorama que se presenta es incierto: si bien no hay un acuerdo concretado, tampoco se ha convocado a una huelga. Las fuentes consultadas indican que los resultados de la reunión de hoy están llenos de incógnitas; si bien se han dado algunos pasos, no son suficientes para alcanzar un consenso. La decisión de los trabajadores en el principal polo agroexportador del país de llevar a cabo medidas de fuerza dependerá del resultado de las negociaciones de hoy.
El núcleo del conflicto se mantiene inalterado desde el comienzo de las charlas: Ciara-CEC propone ajustar los salarios mensualmente según el Índice de Precios al Consumidor del INDEC, argumentando que esta medida es clave para preservar el poder adquisitivo. Por su parte, los sindicatos demandan un aumento del 20% retroactivo a mayo, argumentando que la indexación por inflación no es suficiente para recuperar lo perdido. Según los gremios, la canasta básica que cubre las necesidades del salario se sitúa en $2.802.754, una cifra que supera al salario básico del sector, que es de $2.344.000.
Asimismo, existe una controversia respecto a los números. Ciara-CEC sostiene que el salario promedio ponderado de un trabajador aceitero es de $4,8 millones mensuales; sin embargo, el secretario general del SOEA de San Lorenzo, Daniel Succi, afirmó que esta cifra no se corresponde con la realidad de la mayoría, donde el mínimo está en $2.344.000 y el máximo para supervisores ronda los $3,5 millones. Además, los sindicatos enfatizaron que las empresas se beneficiaron con USD 3.740 millones por la reducción de los derechos de exportación, mientras que los salarios únicamente constituyen el 3,3% de las exportaciones del sector.
Desde el sector empresarial, un comunicado de Ciara reiteró que la propuesta de indexación al IPC es “la única viable para defender los salarios aceiteros” y advirtió sobre el costo concreto de un paro: $160.000 por trabajador diario, lo que sumaría $960.000 en una semana, además de hacer un llamado a los trabajadores para que presionen a sus líderes sindicales a aceptar la oferta.
El conflicto tiene sus raíces a fines de mayo, cuando ambos gremios iniciaron un paro por tiempo indeterminado en todas las plantas tras no aceptar una oferta empresarial que proponía un aumento del 0% para ese mes. Ante la falta de acuerdo, el Ministerio de Capital Humano intercedió con una conciliación obligatoria, que detuvo las protestas y permitió el inicio de negociaciones formales. Desde entonces, se han realizado al menos seis encuentros en la Secretaría de Trabajo sin que las partes hayan alcanzado un pacto.
Cabe mencionar que el sector también enfrenta tensiones previas; semanas antes del paro del 27 de mayo, transportistas autoconvocados de Buenos Aires habían bloqueado las terminales portuarias de Bahía Blanca y Necochea, exigiendo un aumento en las tarifas de flete, lo que generó pérdidas estimadas en al menos USD 450 millones para el sector agroexportador.









