El límite de extranjeros en competición ha variado a lo largo de los años; en 2013 estaba establecido en tres por partido, se incrementó a cinco en 2014 y mantuvo esa cifra hasta 2022. Desde entonces, el límite aumentó a siete en 2023 y a nueve en 2024, cifra que se ha mantenido vigente. Este aumento abrió las puertas a numerosos futbolistas extranjeros, enriqueciendo los planteles de los equipos de la liga.
Dentro de este contexto, los argentinos conforman el grupo más numeroso de extranjeros, con 48 futbolistas que están activos en 18 de los 20 clubes de la primera división (solo Mirassol y Chapecoense no tienen representación argentina). Además, 11 compatriotas también se encuentran jugando en la segunda división brasileña.
La nueva normativa, ratificada en una reunión celebrada en Río de Janeiro entre la CBF y representantes de los clubes de la Serie A y Serie B, establece que para el año 2027 el número máximo de futbolistas extranjeros será de ocho, y luego se reducirá a siete en 2028, seis en 2029 y cinco en 2030, revirtiendo así a los niveles de 2022.
Un análisis sobre 219 partidos del Brasileirão indica que en la actualidad se registran en promedio 5,4 extranjeros por partido, cifra que se ubica por debajo del máximo permitido de nueve.
A partir de 2027, los clubes brasileños también deberán reservar una porción de sus 50 cupos de inscripción para jugadores menores de 23 años. Si bien actualmente pueden distribuir estos cupos libremente, la nueva normativa establecerá un mínimo de 20 jugadores sub-23 para 2027, 21 para 2028, 23 para 2029 y 25 para 2030.
Esta decisión se produce en un contexto de notable crecimiento de la presencia de futbolistas extranjeros en la primera división brasileña, que pasó de contar con 95 jugadores en 2022 a 162 en 2025, de acuerdo con un estudio de la CBF. Este año, 146 futbolistas de otros países ya han competido en el torneo, mientras que otros 13 están inscriptos y listos para debutar.
“La medida que proponemos ahora mantiene un número significativo de extranjeros”, afirmó el director ejecutivo de la CBF, Helder Melillo. Se busca que tanto la reducción del límite de extranjeros como los cambios en el sistema de inscripción permitan ofrecer más oportunidades a los jugadores jóvenes y mejorar así la calidad técnica de los equipos brasileños a mediano y largo plazo.
La propuesta se originó a raíz de un manifiesto del Movimiento de Clubes Formadores durante las reuniones del Grupo de Trabajo de la Base Brasileña y fue aprobada por 40 clubes y federaciones, con solo dos votos en contra.
Un dato relevante en este debate es la edad promedio de los futbolistas que participan en el Brasileirão, que actualmente es de 28,5 años, superior a la de las principales ligas europeas: 27 años en España, 26,4 en Inglaterra, 26,3 en Alemania, 26,1 en Italia y 26 en Francia.
Asimismo, tiene un impacto significativo la dimensión económica del fútbol brasileño. Entre 2016 y 2025, las ventas de futbolistas de hasta 20 años representaron el 50,1% de los ingresos que Brasil obtuvo a partir de transferencias de jugadores al exterior, una proporción más alta en comparación con las ligas europeas en ese mismo rango de edad. La limitación de oportunidades para los jóvenes podría afectar la capacidad de los clubes brasileños para formar y desarrollar nuevos talentos.









