Rodolfo Arruabarrena ha dirigido apenas siete partidos oficiales y cuenta con un mes y medio desde su llegada. Su debut lo condujo a la siguiente ronda de la Copa Argentina tras vencer a Sarmiento de Junín, y luego se aseguró un triunfo ajustado ante O’Higgins. Sin embargo, el inicio en el Torneo Clausura fue complicado, con una contundente derrota a manos de Riestra (3-0) en el Guillermo Laza. La revancha en Chile también resultó en una pérdida, aunque se avanzó en la serie de penales. Posteriormente, se empató con Newell’s, se logró una victoria importante contra Estudiantes y se repartieron puntos nuevamente en el encuentro con Vélez.
Sin embargo, en los últimos tres encuentros, se han observado momentos positivos de juego colectivo, más allá del desempeño individual. Se han visto triangulaciones, desbordes y un mediocampo que se apoya en Leandro Paredes para desarrollar juego, mientras que Santiago Ascacibar y Milton Delgado se muestran activos en el área rival. También destaca el joven creativo Tomás Aranda. Los partidos en Rosario y los dos en el Palacio Ducó, el estadio alquilado mientras se renuevan las instalaciones de la Bombonera, dejaron señales alentadoras.
En su última conferencia de prensa, el entrenador también reconoció la necesidad de rotar a sus jugadores debido a la cargada agenda, a pesar de que ya tiene una formación base definida.
“El equipo me ha gustado. Es verdad que hice un solo cambio… Entiendo que es un calendario muy complicado y hay que estar atento al cansancio. No he tenido partidos para regular algunos minutos de algunos jugadores. Por eso les pido el descanso y la alimentación. Jugamos cada tres días. Es complicado. Sabía a dónde venía y el calendario que tenía, pero nos tenemos que ocupar para que los jugadores lleguen de la mejor manera. Es complicado porque los chicos quieren estar, pero muchas veces los GPS… Aunque al presidente no le guste mucho, dicen otra cosa”, analizó el técnico.
Arruabarrena es consciente de que el fútbol irregular no es suficiente para llegar al éxito. “En estos días, todo era lindo porque jugamos bien y le ganamos a Estudiantes, y con Riestra todo estaba mal, y no es así. Pero sabemos dónde estamos. Tenemos que agachar la cabeza, cuidarnos de los elogios, que son los que más daño hacen, y tratar de no darle mucha bola a las críticas”, reflexionó.
Para el choque ante Recoleta, el Vasco probablemente alineará el mismo equipo que empató con Vélez: Álvaro Montero; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Milton Delgado, Leandro Paredes, Santiago Ascacíbar; Tomás Aranda, Leonel Flores y Miguel Merentiel. Sebastián Villa será otra vez parte del banco, a pesar de los 8.700.000 dólares invertidos por Juan Román Riquelme en el futbolista colombiano.
“Ahora, estoy decidiendo por Leo, pero sabe que hay competencia y en algún momento podré volver a jugar con un sistema que lo favorezca al tener dos extremos. Ya está metido en el grupo, analiza, ayuda”, expresó el entrenador sobre el delantero de 30 años provenientes de Bello.
En cuanto a los convocados, que se han mantenido constantes en los últimos cuatro partidos, habrá cambios. De manera táctica, Milton Giménez y Williams Alarcón quedarán excluidos del duelo contra los paraguayos. El chileno, además, podría trasladarse a la MLS. Se incluirán a Carlos Palacios y Tomás Belmonte. Este último estuvo ausente 220 días tras una cirugía en la rodilla derecha y cuando estaba cerca de regresar sufrió un desgarro en el músculo pectíneo izquierdo. Toto recién se recuperó de un esguince en el tobillo derecho.
Por su parte, Enner Valencia ha comenzado su proceso de acondicionamiento. El ecuatoriano estuvo presente el sábado en el Ducó y el cuerpo técnico busca que esté listo para enfrentar a Recoleta en Asunción, aunque no descartan que pueda jugar algunos minutos contra Platense el sábado en Vicente López. El delantero, de 36 años, jugó su último partido el 30 de junio, cuando la selección ecuatoriana fue eliminada del Mundial tras una derrota de 2-0 contra México.









