La actividad legislativa del Senado permanece prácticamente paralizada desde hace más de 20 días, en un contexto de creciente tensión entre el oficialismo y los bloques que suelen acompañar sus iniciativas. En las últimas semanas, distintos sectores de la oposición dialoguista comenzaron a mostrar señales de resistencia a las decisiones de la Casa Rosada.
Uno de los episodios más significativos ocurrió la semana pasada, cuando el oficialismo no consiguió reunir el quórum necesario para designar a la senadora Nadia Márquez, de Neuquén, al frente de la estratégica Comisión de Acuerdos. La legisladora debía reemplazar al riojano Juan Carlos Pagotto, fallecido recientemente.
La ausencia coordinada de senadores de bloques aliados habría tenido como objetivo enviar un mensaje a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, en rechazo a lo que consideran un intento de trasladar al Senado el mismo esquema de conducción vertical que caracteriza al oficialismo. Legisladores que participaron de las conversaciones señalaron que la decisión se tomó previamente entre integrantes de distintas bancadas.
Según las versiones recogidas en el Congreso, varios senadores se molestaron porque la Casa Rosada no les comunicó directamente la decisión de impulsar a Márquez para conducir la comisión. Fue la propia legisladora quien transmitió la novedad el día de la muerte de Pagotto, una situación que algunos interpretaron como una falta de consideración hacia los aliados. También circularon versiones sobre la participación del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, en las gestiones para conseguir respaldo a la designación.
El episodio se suma a otras diferencias que comenzaron a surgir entre el Gobierno y sectores del Senado que hasta ahora acompañaban buena parte de sus iniciativas. La llegada de Patricia Bullrich a la Cámara alta y su asunción al frente del bloque oficialista habían contribuido a consolidar una relación favorable para la administración de Javier Milei, pero en las últimas semanas aparecieron señales de mayor autonomía por parte de algunos aliados.
Una de las principales disputas gira en torno al proyecto del Súper Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (Súper RIGI), que ya cuenta con la aprobación de la Cámara de Diputados, pero continúa sin avanzar en el Senado. Los senadores Carlos Espínola, de Corrientes, y Maximiliano Abad, de Buenos Aires, impulsan la incorporación de una cláusula que obligue a las empresas adheridas al régimen a contratar o comprar al menos un 20% de bienes e insumos a proveedores locales.
La propuesta no obtuvo hasta el momento el aval del Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo. Ante la falta de acuerdo, el proyecto sigue sin dictamen y permanece fuera del recinto, pese a que fue presentado por el Gobierno como una de sus prioridades legislativas.
En paralelo, una reunión bilateral entre Javier Milei y Patricia Bullrich en la quinta de Olivos generó comentarios entre senadores. Algunos interpretaron el encuentro como una señal de que la titular del bloque oficialista mantiene un canal directo con el Presidente, sin intermediarios. La reunión también alimentó las especulaciones sobre posibles tensiones internas y futuras diferencias dentro del espacio libertario.









