La Justicia decretó la quiebra de Linor SRL, uno de los principales productores de pallets de madera del país, con sede en la localidad de Azara, Misiones. La empresa llegó a emplear a 300 personas y atravesaba una crisis marcada por la caída del consumo, la baja en las ventas y los conflictos sindicales.
La firma, que tenía 27 años de trayectoria y alcanzó su auge durante la primera década de este siglo, fabricaba pallets de pino utilizados para el almacenamiento de mercaderías. El cierre definitivo se produjo luego de un prolongado proceso de deterioro de su actividad.
En mayo de 2025, durante una reunión con sus empleados, uno de los socios gerentes de la compañía, Juan Carlos Lorenzo, les pidió que continuaran trabajando mientras intentaban encontrar una salida a la crisis. Ante el reclamo de un trabajador por los salarios impagos y la falta de motivación para continuar, respondió que quienes no quisieran trabajar podían dejar de hacerlo y que cobrarían cuando la empresa fuera rematada.
Finalmente, el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 8 de Posadas decretó la quiebra de Linor SRL por incumplir el acuerdo extrajudicial homologado en el marco de su concurso preventivo. El proceso contempla la incautación de bienes, maquinarias, vehículos y documentación, además del congelamiento de las cuentas bancarias. Unos 130 empleados deberán esperar para cobrar los salarios adeudados y las eventuales indemnizaciones.
La crisis de la industria forestal
Las cámaras que agrupan a los aserraderos de Misiones y Corrientes, APICOFOM y Amayadap, advierten que el sector atraviesa una de las peores crisis de su historia y que otras empresas podrían enfrentar una situación similar a la de Linor.
Entre los principales factores señalan la caída de la actividad de la construcción, que impulsa el mercado interno de la madera, y la retracción del consumo. A esto se suman las dificultades para exportar, debido a los elevados costos logísticos y a un tipo de cambio que, según el texto original, se mantiene estable desde hace meses, en un contexto de inflación mensual superior al 2%.
En ese escenario, ACON Timber, considerado uno de los aserraderos más grandes y modernos del país, advirtió recientemente que los costos logísticos actuales vuelven inviable el negocio exportador. La empresa, de capitales austríacos y belgas, produce en Gobernador Virasoro, Corrientes, y exporta toda su producción. Según el planteo citado en la nota original, enviar un contenedor al puerto de Buenos Aires cuesta más que trasladar la carga desde allí hasta su destino final en China, Estados Unidos o España.
A las dificultades económicas se agregan problemas estructurales en parte de la industria, como la escasa incorporación de tecnología, los altos niveles de informalidad y la falta de formación empresarial de algunos propietarios.
En ese sentido, el empresario correntino Hermann Karsten cuestionó a fines del año pasado la organización de muchos aserraderos familiares. Sostuvo que varias empresas operan con márgenes reducidos y mantienen formas de trabajo heredadas, sin herramientas de planificación ni preparación para anticipar las caídas de ventas.
Para especialistas del sector forestal, los aserraderos pequeños y medianos, que tienen dificultades para acceder al financiamiento necesario para modernizarse, enfrentan un riesgo creciente de desaparición.









