Uno de los grandes misterios que presenta la isla es su cementerio, que se caracteriza por la abundante cantidad de cruces inclinadas en las tumbas, un aspecto que ha generado diversas teorías a lo largo del tiempo. Aunque la necrópolis actual está situada en el núcleo urbano y se estableció en 1899, ya había una anterior cerca de la Playa del Aeroplano, que fue destruida en 1887 por una crecida del río. Las sepulturas de esta última fueron reubicadas en la nueva área.
En su obra Historias de Martín García (2002), Jorge Alfonsín menciona que, de 250 sepulcros observados, la mayoría presenta cruces de diseño cristiano, la mayoría en cemento y unas pocas en hierro. Cerca del 30% de estas son cruzadas de cemento que se encuentran inclinadas, salvo una que es de hierro.
Graciela Blanco, experta en patrimonio funerario, realizó una investigación al respecto y planteó una hipótesis en relación al significado de la disposición de estas cruces. Blanco cita el trabajo de Alfonsín, quien relata que, tras hablar con más de 200 habitantes, recolectó diferentes opiniones sobre el origen de las cruces. Algunas personas sostenían que la isla había sido un refugio de una secta satánica que fabricaba cruces de madera torcidas; otros creían que servían para marcar a los fallecidos por peste o a quienes habían tenido muertes trágicas, mientras que otros lo atribuían a la Masonería.
La especialista comparte el pensamiento de Alfonsín respecto a la posible influencia fourierista entre quienes descansan bajo esas cruces, e incluye la teoría de Juan Gimeno, quien, en su investigación, concluye que estas cruces simbolizan una oposición a la Iglesia Católica. Sin embargo, Blanco aclara que tanto Alfonsín como Gimeno advierten que sus hallazgos carecen de una confirmación definitiva.
“Nadie puede verificar ninguna de las explicaciones relacionadas con el sentido de estas cruces. Todas son interpretaciones y yo añado una más. Para mí, la cruz inclinada no representa la cruz perfecta de Cristo. Su inclinación refleja la imperfección del ser humano, su condición llena de errores, pero que tiene la posibilidad de alcanzar la vida eterna gracias a la fe,” expone Blanco.
En contraste, la cruz de Cristo se encuentra perfectamente alineada y equilibrada. “La inclinación marca la diferencia”, señala. También destaca que su teoría tiene un alcance universal, dado que cruces similares no solo se encuentran en la Isla Martín García, sino en el cementerio de la Recoleta, en San Isidro, en Uruguay, en España y en Italia. “Es una repetición en diversos lugares que sugiere un simbolismo compartido”, añade.
En referencia a las cruces en el Cementerio de la Recoleta, el libro Cruces no convencionales en cementerios argentinos, de Juan Gimeno (2005), documenta 134 bóvedas con esta particularidad.
Blanco explica que su conclusión se basa en una analogía con la cruz ortodoxa rusa, que incluye tres travesaños, uno de los cuales está inclinado. “El travesaño ilustra las cruces de los ladrones que fueron crucificados con Jesús. Dimas, el buen ladrón, reconoce a Cristo como hijo de Dios en su último instante, un acto de fe simbolizado por la parte que apunta hacia el cielo. El extremo inclinado hacia la tierra se refiere a Gestas, que negó a Dios. Entonces, reflexioné si una lógica similar podría aplicarse a una cruz aislada en una sepultura individual”, explica.
Asimismo, destaca que en la iconografía del Calvario se observa un fenómeno similar, ya que Cristo aparece en el centro, con su cuerpo alineado a la cruz, mientras que los ladrones son representados en perspectiva, cuyas posiciones reflejan su tormento, lo que obliga a inclinar sus cruces.
Otro dato relevante es que la mayoría de estas cruces datan entre 1860 y 1930, y que presentan un estilo que imita cortezas de árboles, ya sea en cemento o mármol. “Este estilo remite al pintoresquismo del rocalla y los grutescos, características de la época en que fueron instaladas”, indica.
El profesor Juan Lázara, director del último Congreso de Patrimonio Funerario, que se llevará a cabo del 16 al 18 de este mes, donde se discutirán temas como estos, considera que otorgar un significado específico a un símbolo no es correcto, pues los símbolos portan un carácter ambiguo y polisémico. Lázara observa que “abundan las interpretaciones esotéricas hechas por quienes no han profundizado en el tema, y muchos influencers en redes restan valor a disciplinas como la iconología y la epigrafía con afirmaciones atractivas, pero erróneas”.
Reconoce que un símbolo se sitúa en la confluencia entre lo sobrenatural y la naturaleza humana. “La inclinación del travesaño de la cruz en el cementerio de la Isla Martín García podría deberse a una simple práctica local, como una marca identitaria desde las primeras cruces en esa disposición”, añade.
Cita a René Guénon en su libro El simbolismo de la cruz, donde contrasta la cruz tradicional ortogonal con la inclinada. “La cruz común se relaciona con el equilibrio absoluto, el medio invariable de la eternidad del cosmos, mientras que a la inclinada se le asocia con el desequilibrio que genera la ruptura de la muerte en la vida humana”, detalla Lázara.
También menciona la interpretación del profesor Lisandro Orlov, que considera que expresa humildad ante el misterio de la muerte y la esperanza de la resurrección.
La Isla Martín García no solo está llena de secretos, sino que también tiene una historia singular. Durante la Conquista del Desierto, indígenas prisioneros fueron llevados a la isla, y más tarde, figuras como Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi pasaron por su prisión. Además, sirvió como destino de cuarentena para enfermos durante las epidemias en las últimas décadas del siglo XIX. La chimenea del crematorio utilizado en esos años aún se mantiene en pie.
Su ubicación estratégica llevó a Domingo Faustino Sarmiento a planear la fundación de una Argirópolis en el lugar, una capital que uniría a Paraguay, Uruguay y Argentina. En 1958, la isla fue declarada Sitio Histórico Nacional; en 2011, Monumento Histórico Nacional y Bien de Interés Histórico, Artístico y Arquitectónico Nacional. Además, debido al valor de su flora, se convirtió en Reserva Natural en 1974.









