“Agradecimiento eterno, por haber defendido esta camiseta como el que más. Para mí fue un sueño, es la realidad”, afirmó el entrenador, tratando de contener la emoción. Luego, reveló su charla íntima con el ’10’ antes de que salieran a la cancha: “Se lo dije hoy a él delante de todos, con las pocas energías que tenía para decirlo. Cualquier argentino hubiera dicho lo mismo. En ningún momento de mi vida me puse a pensar que iba a ser entrenador de él, del mejor de la historia. Ha sido el mejor en 20 años de carrera y todavía lo sigue siendo”.
Al abordar la razón detrás de sus lágrimas, Scaloni abrió su corazón: “Fueron porque se me venían un montón de cosas a la cabeza. No verlo más será triste, porque nos deja un legado inmenso. Es un futbolista irrepetible. Le agradecemos infinitamente habernos dado la posibilidad de haber estado con él”.
Este profundo sentido de nostalgia afectó no solo al entrenador, sino que también impactó a los jugadores en los primeros minutos del partido. “Todo fue demasiado emotivo. De hecho, en el primer tiempo los compañeros mismos no sabían qué jugada elegir, estaban nerviosos porque era una noche especial, porque todos querían que él se vaya de la mejor manera. Desde el domingo ya empezó todo, porque todos lo saludan, le hablan… Después de dos días así no es fácil, pero lo sacamos adelante”, reflexionó sobre cómo se desarrolló el encuentro, que fue mejorando con el tiempo.
Tras este profundo desahogo, Scaloni empezó a recuperar su tono de voz habitual y la seriedad que lo caracteriza al pensar en el futuro y el inevitable recambio que se avecina para el equipo nacional. “Ahora toca continuar sin él. Va a ser duro, sin dudas. Él ya lo dijo: lo que se vivió estos últimos años no es algo normal y se pueden venir años duros”, advirtió.
“La sensación de tener a él de tu lado es algo inigualable, es difícil de hacérselo entender a la gente”, reconoció el técnico, en línea con lo que el capitán había expresado ante el público. Finalmente, al referirse a la reconfiguración del plantel, dejó una reflexión cruda pero realista: “Por más equipo que podamos rearmar, o que podamos hacer un nuevo equipo, Messi es aura. Yo no se la vi a nadie en mi vida y he jugado con grandes jugadores. Lo que él genera no va a estar más”.
A pesar de la tristeza, cerró con una nota optimista: “Buscaremos nuevas cosas, nuevas herramientas. Haberlo disfrutado ha sido increíble; tocará seguir sin él, y lo haremos. La única manera de reemplazarlo es con un gran equipo, donde todos aporten su granito de arena, no vamos a tener ese futbolista que te resolvía con su genialidad. Pero sí tenemos un equipo que puede hacer un montón de cosas, entre todos lo podemos suplantar”.









