En agosto, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación del 1,7%, el menor resultado mensual en 14 meses. Sin embargo, las mediciones realizadas durante la tercera semana de septiembre muestran una mayor presión sobre el rubro de alimentos y bebidas, uno de los componentes con mayor incidencia en el indicador general.
Las estimaciones privadas relevadas durante el mes muestran distintos niveles de incremento. Una de ellas calculó una suba del 0,7% en alimentos durante la tercera semana de septiembre, mientras que el promedio de las cuatro semanas anteriores alcanzó el 2,7%. A partir de estos datos, proyectó una inflación general cercana al 2% para el mes.
Otra medición registró un aumento semanal del 0,6% en alimentos, con una variación promedio del 1,8% durante las últimas cuatro semanas. El dato implicó una aceleración de 0,3 puntos porcentuales frente al relevamiento anterior.
Dentro de ese segmento, las principales subas correspondieron a verduras, con un 2,3%; carne, con un 1,1%; bebidas, con un 0,8%; y productos panificados, con un 0,7%. Las bebidas explicaron el 70% de la inflación registrada dentro del rubro alimentario durante el último mes y acumularon un incremento mensual del 9,3%.
Otro relevamiento sobre precios de supermercados registró una variación promedio del 1,1% para la canasta de alimentos y bebidas durante la tercera semana de septiembre. En este caso, los mayores aumentos se observaron en carnes y derivados, con un 1,1%, y lácteos, con un 1,2%.
A la presión de los alimentos se suma la evolución de los servicios y las tarifas. En septiembre se registraron aumentos del 4,2% en electricidad, del 1,4% en gas, del 4,1% en colectivos y del 8% en trenes metropolitanos. También se prevé un menor aporte de los precios estacionales al proceso de desaceleración.
En cuanto a las perspectivas para los próximos meses, desde el equipo económico sostienen que la tendencia descendente de la inflación podría continuar. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, planteó que, si se mantiene el orden fiscal y monetario, el indicador podría ubicarse por debajo de un rango mensual de entre 1% y 1,5% durante los próximos meses o en 2027.
Las expectativas relevadas entre los analistas del mercado son más moderadas. Las proyecciones contemplan una inflación del 1,8% para septiembre, del 1,7% para octubre, del 1,6% para noviembre y nuevamente del 1,8% para diciembre.
Para el cierre de 2026, las estimaciones apuntan a una inflación cercana al 30%. Esa cifra se encuentra un punto porcentual por encima del 29% previsto como meta en el proyecto de Presupuesto 2027 enviado al Congreso.
El Presupuesto 2026, en tanto, había contemplado originalmente una inflación del 10,1% para este año. Para 2027, el proyecto de ley prevé una nueva desaceleración de los precios, hasta alcanzar una variación anual del 18%.









