En una reciente entrevista, el especialista subrayó que el estrés ha evolucionado de ser un desafío meramente psicológico a transformarse en un factor de riesgo cardiovascular significativo. De acuerdo con su análisis, investigaciones recientes indican que el estrés puede casi duplicar la probabilidad de sufrir un infarto.
Boskis mencionó que el estrés crónico puede manifestarse de diversas maneras, afectando incluso a personas jóvenes. Entre los síntomas más comunes mencionó palpitaciones, trastornos del sueño, cefaleas persistentes y alteraciones en los hábitos diarios.
Además, hizo hincapié en la dificultad de reconocerlo: “La autopercepción es muy difícil. Muchas veces lo identifica antes un familiar o el médico”. En ciertos casos, el estrés puede confundirse con episodios más agudos, como ataques de pánico. “El paciente siente dolor en el pecho, cree que se está muriendo. Por eso siempre hay que consultar para descartar un problema cardíaco real”, señaló.
El cardiólogo destacó que la magnitud del fenómeno es notable, incluso a nivel local, subrayando que “Argentina tiene casi un 49% de adultos que se perciben estresados. Es el número uno en el mundo”, como se indica en datos recientes.
Sin embargo, alertó que no todas las personas que se sienten estresadas tienen el mismo grado de riesgo. “Lo que debemos determinar es quién de aquellos que están estresados realmente tiene un efecto cardiovascular”, acentuó.
Boskis explicó que el estrés activa mecanismos biológicos específicos. En situaciones agudas, el organismo libera adrenalina y noradrenalina, aumentando la frecuencia cardíaca y preparando al cuerpo para reaccionar ante una amenaza. Sin embargo, el problema surge cuando este estado se sostiene en el tiempo. “El estrés crónico activa la liberación de cortisol”, añadió.
Este proceso conlleva múltiples efectos desfavorables: eleva la presión arterial, incrementa los niveles de glucosa en sangre, promueve el aumento de peso y perjudica los vasos sanguíneos. “Ataca el endotelio, la parte interna de las arterias, genera inflamación y puede llevar a obstrucciones”, explicó.
El médico también comparó la peligrosidad del estrés con otros factores de riesgo tradicionales, indicando que su impacto puede ser tan relevante como el colesterol alto o la hipertensión. Además, reveló un dato curioso: existe una mayor incidencia de infartos los lunes o domingos por la noche, lo que se relaciona con el estrés psicosocial asociado al inicio de la semana laboral.
“El estrés crónico es como un boxeador que va golpeando de a poco. Hasta que en un momento el cuerpo no resiste más”, concluyó.
Para comentarios sobre estas temáticas, es necesario estar suscripto.









