El club catalán inició la “operación Julián” en febrero, cuatro meses antes de la Copa del Mundo. Deco, exjugador del Barcelona y actual encargado de la estrategia deportiva, fue responsable de los primeros acercamientos. En Cataluña, se sabía que Robert Lewandowski, el delantero del equipo, no continuaría, por lo tanto, buscaban un centrodelantero y no había mejor opción que el cordobés, que cumplía con todas las características buscadas: joven (26 años), con valor de reventa, campeón del mundo en 2022 y un experto en presionar a los defensores rivales. Para la secretaría técnica barcelonista, Álvarez era el refuerzo ideal.
El futbolista se mostró receptivo y el proyecto deportivo fue lo que más lo atrajo. Lo económico no preocupaba, a pesar de que en España contaba con un contrato cercano a los 10 millones de euros anuales, según informaciones locales. Con el visto bueno de Álvarez, el siguiente paso para el Barcelona era negociar con el club colchonero. Sin embargo, la cláusula de rescisión del delantero, valorada en 500 millones de euros, constituía una traba. La estrategia pasó a ser la de reducir dicha cifra.
En junio, antes de unirse a Lionel Scaloni, director técnico de Argentina, Julián se reunió con los directivos del Atlético, acompañado por sus representantes, quienes expresaron su interés en escuchar las ofertas. “Si llegara una propuesta de Barcelona, nos gustaría ir”, argumentaron. El club no declaró que el jugador era intransferible, pero tampoco ofreció garantías. Desde las oficinas del estadio Metropolitano se manifestaron dispuestos a escuchar. El futbolista viajó al Mundial con la esperanza de alcanzar la cuarta estrella y asegurar su traspaso a su regreso.
Durante el torneo mundial, la determinación de Álvarez se hizo evidente. Tras el partido contra Austria, donde Argentina ganó 2-0, el cordobés expresó en zona mixta su deseo de cumplir su sueño de jugar en Barcelona. Si bien fue honesto, esto despertó la ira de la dirigencia del Atlético, que acusó a los catalanes de estar tras las escenas. Desde Madrid, afirmaron contundentemente que “las posibilidades de una venta al Barcelona son cero. O se paga la cláusula de 500 millones o no hay negociación”.
Mientras el Atlético se mantenía firme con un contrato hasta 2030 y su exorbitante cláusula de rescisión, Julián continuaba con su compromiso en la selección, esperando novedades que no llegaban. El club tampoco buscaba alternativas para reforzar el ataque: el cordobés seguía siendo la figura clave para la temporada 26/27. La confianza en que el descontento se disolvería fue generalizada. Se esperaba que su “sueño” de ir al Barcelona se desvaneciera con el tiempo.
Luego de la Copa del Mundo y tras sus vacaciones, Julián volvió a Madrid, se presentó en la Ciudad Deportiva de Majadahonda junto a compañeros que también habían estado en el torneo. Su deseo era que Simeone lo escuchara y respaldara su anhelo. Entendía que el “Cholo” tenía más influencia que los propios dueños del club; él es el emblema del Atlético. Si el entrenador manifestaba que no le interesaba un jugador que no estuviera feliz…
Sin embargo, Simeone se encontraba en Corea del Sur, donde había dirigido un amistoso de pretemporada contra Manchester City. Álvarez tuvo que esperar. El encuentro finalmente se realizó al día siguiente, de manera informal en el vestuario, alejado de las cámaras. Los agentes de Julián estaban presentes para intentar esclarecer la situación.
La conversación entre DT y futbolista fue crucial y marcó la distancia entre ambos. Simeone, aunque pudo haber facilitado el exilio a Barcelona, dejó claro que su función era estrictamente deportiva. Podía ayudar a Julián a mejorar su desempeño, rodearlo de jugadores ofensivos, pero no iba a intervenir para asegurar su traslado a Cataluña. En el fondo, nadie en Madrid deseaba que Álvarez se convirtiera en un nuevo Antoine Griezmann, quien también buscó forzar su salida al Barcelona en 2019 y regresó tres años después. Simeone, en particular, no tenía intenciones de permitirlo.
El “Cholo” se convirtió en la barrera para el deseo de Álvarez, ya que nunca expresó su apoyo a la transferencia. Mientras tanto, la dirigencia colchonera se aferraba a la cláusula. El Barcelona, por su parte, no había incrementado su oferta de aproximadamente 90 millones de euros. La falta de movimiento y la resistencia de uno y otro lado dejaron al jugador atrapado en medio de una disputada. Posteriormente al Mundial, la situación de Julián cambió: pasó de ser un jugador innegable a perder su lugar como titular. En el primer partido de la temporada ante Málaga, no fue convocado (la explicación oficial argumentó falta de condiciones físicas) ni tampoco se hizo presente en el estadio, a diferencia de Cristian “Cuti” Romero, nuevo refuerzo y compañero en la selección, que sí asistió.
Atlético de Madrid logró la victoria 2-0 y parte del estadio se pronunció. Algunos cánticos en repudio a la ausencia de Álvarez resonaron en el Metropolitano. Al ser consultado, Simeone se mostró alineado con los hinchas: “Muy respetuoso con nuestra gente”, sostuvo. Su equipo se medirá nuevamente el domingo ante Villarreal, y es posible que Julián reciba sus primeros minutos luego del Mundial en medio de la controversia por su posible transferencia. Será una prueba decisiva.
Ante la complejidad de la situación con el jugador argentino, desde el lado rojiblanco de Madrid comienzan a considerar la posibilidad de transferirlo, aunque nunca al Barcelona. Arsenal, de Inglaterra, ha estado siempre interesado en Julián. Mikel Arteta, su entrenador, planea reemplazar a su delantero, el sueco Viktor Gyokeres. ¿Se contemplará un trueque?
Por el momento, parece poco probable. Según han indicado algunas fuentes, el delantero cordobés no desea retornar a la Premier League, donde jugó bajo la dirección de Pep Guardiola en Manchester City, y prefiere permanecer en España. El atractivo proyecto del Barcelona sigue seduciéndolo por encima de otras alternativas. Sin embargo, los catalanes ya han invertido 60 millones de euros en Rodri y no han elevado su oferta por el argentino. Se espera que el desenlace en el Metropolitano del próximo domingo sea determinante. Si es abucheado por los aficionados…









